Los nombres cortos teofonos antiguos

Los nombres cortos teofonos antiguos

Llegado a esta altura podemos apreciar ahora una secuencia de nombres de la época anterior al exilio judio y vislumbrar su construcción y pronunciación más factible.

Para ello recordaremos otros nombres ya vistos para la misma época. Ellos son "iaush" "ieud" y "ieuts"

En un sello real y en la estela de la "casa de David" aparece un tal "ieuk", nombre desconocido en la Biblia. En la estela se pueden apreciar remarcadas las palabras "abi·iek" en amarillo cuyo significado es "padre-de·ie(u)k", "mlk·isrel" en lila que significa "rey·isr(a)el" y "bitdud" o "casa de david" (d(a)u(i)d) en celeste.  El padre de "ieuk" figura a la derecha como "isk(a)b. La construcción de este nombre, "iskab", es similar a "israel" en las dos primeras letras. La terminación "kb" asemeja a otra inscripción fenicia, la llamada "Bar-Rakib", donde colocan la vocal "i" entre la "k" y la "b". No obstante, lo más probable es que la vocal fuera una "a", pues la escritura fenicia era más proclive a la eliminación de letras indicadoras para recordar la vocalización. Para este nombre los judíos habrían interpuesto una "alfa", con lo cual "iskab" significaría algo como "guerrero-tu-padre" y su hijo "ieuk" habría significado "ieue-tuyo", algo así como representante de ihuh

En el trozo mayor y en la línea superior donde aparece "mlk·isr(a)el" (rey·israel) se puede leer "ualmi", cuyo significado es "y-dioses-de".

       nombre en judaico      transl. factible          conocida como          según la LXX
    יהצ     iieuts         Yahas             iassa
    יהך     iieuk       
    יהד     iieud(a)         Judá, Yahud  
    יהוד     iieud(a)         Yahud (Judá)             iuda
   יחדה ó יהדח     iihude ó iieudah         Yahud             iuda
   יתם     iitum         Yatom  
   יאוש     iiaush         Yahosh            iaous
   יעקב     iiaqob          Jacob            iacob

Tal como podemos apreciar, en períodos antiguos, cuando todavía los hebreos usaban el estilo fenicio de escritura, ellos escribían dichos nombres tal como aparece en la columna en estilo cuadrado para facilitar la comprensión. Los ejemplos de "Judá" con la "uau" y la "het" son posteriores a la destrucción del primer templo, apareciendo hacia finales de la dominación persa, pero en períodos anteriores al exilio se escribieron solo con tres letras y a veces con el agregado de una "uau". Los judíos solían agregar la "uau" para ayudarse en la lectura, como por ejemplo ocurre con el nombre de Moab, el cual aparece escrito originalmente como מאב (mab) en letras fenicias, pero posteriormente los judíos lo escribieron con sus letras en la forma de מואב (moab).

La ciudad moabita (ex israelita) traducida como Yahas, fácilmente nos damos cuenta que está mal vertida de ese modo, porque posee el mismo patrón teofono de Judá durante la época preexílica. Si Yahas fuera correcto entonces cuando todavía no aparecía la "uau" para "Judá" su sonido sería "iahad" ó Yahad. Pero jamás se pronunció de ese modo. Es muy clara la documentación griega de la LXX al verter dicho nombre como "iuda". Esto nos permitiría introducir la vocal "u" después de la "he". Y de modo concordante al "iud" según el patrón de la LXX, los otros nombres de construcción similar podrían pronunciarse "iuts" y "iuk". En tales casos es posible que la "he" fuera espirada y que el sonido de la "iod" en forma "iñada" tendiera a generar levemente la voz de una "e", o bien la "he" recibiera dicho valor en tales nombres, donde ya hemos visto cómo al quitar la "he" en la pronunciación sefardí los nombres tipo "ieo" quedan en "io". Si la letra fuera como una simple "h" espirada y la vocal era acompañante de la "iod", no tendría porqué perder el sonido de la "e" al quitar la letra "he". Asimismo, la forma "ia" parecería impropia para todos aquellos que poseen la "he" porque para "iiaush" y "iacob" la "alfa" y la "ein" toman el lugar para indicar la "a".

En 1Reyes 1:36 aparece un nombre similar a "Judá" escrito en hebreo como יְהוֹיָדָע , pronunciado "ieoiadá" en sefardí. Noten cómo las tres últimas letras ידע la pronuncian "iadá", y que la LXX escribe "ioiada" para otro nombre similar como aparece en 1Cron.8:36, escribiendo en cambio para éste "iodae", expresión no correspondiente. No obstante, queda claro cómo en hebreo la voz "ia" de "iadá" no es teofona, y se pronuncia "ia" sin la "he" así como sin ninguna otra letra de ayuda, como la "alfa", la "ein" o la "het".

Durante la época del exilio gradualmente los judíos fueron adoptando el estilo de letra aramea, hasta convertirlo en el cuadrático conocido. Se han hallado muchos sellos de jarras y monedas donde aparece la designación de la provincia de "Judá" todavía en letras arameas tipo fenicias, variando entre las clásicas de solo tres letras a las de cuatro letras cuando aparece la "uau", similares a siglos anteriores antes del exilio.

A su vez, la sola presencia de la "iod" inicial no determina la teofonía, solamente al comprobar si la voz escrita era seguida de la "he" se interpretaba como tal, como se puede comprobar en "iitum", "iiaush" y "iiacob". De allí que considero que la "het" de "Judá" aparecida en sellos reales del período persa entre el VI y V s. a.E.C. probablemente estuviera al final de la palabra. No obstante, en la inscripción de la tumba de Uzías resolvieron reemplazar las dos "he" por "het", ante lo cual no es ilógico suponer que también podría acompañar a la "iod" en algunas estructuras gramaticales que respondieran a ciertos criterios religiosos o culturales.

                          

           Sellos reales del siglo VI a.E.C. con inscripciones arameas para "i(e)r(u)sh(a)l(e)m" y "ie(u)d(a)h"

(las letras encerradas entre paréntesis corresponden a las vocales sobreentendidas)

El sello con el nombre de "ieudh" contiene una sola "he", en el caso de la inscripción de Uzías son dos "het" y actualmente son dos "he". Estas letras parecen tener orígenes semejantes, lo que permite la sustitución en una misma expresión según las épocas o influencias culturales y religiosas. No obstante, tal como hemos visto, las sustituciones pueden obedecer a criterios sacerdotales o rabínicos para ocultar los orígenes ancestrales de la divinidad.

La relación entre la letra "he" y la letra "het" no fue un invento judío. Proviene de épocas más antiguas, y su uso puede verse en un nombre histórico de un rey de Biblos relacionado evidentemente con el tetragrama.

   

El texto consta de 5 renglones y la lectura de la inscripción es como sigue:

Muro que erigió Shiftiba'al, rey de Biblos, hijo de Eliba'al, rey de Biblos, hijo de Yehimilk, rey de Biblos, a la Señora de Biblos, su dueña. ¡Que la Señora de Biblos, alargue los días de Shiftiba'al y sus años sobre Biblos!

Si observan en la tercer línea la segunda letra desde la derecha hacia la izquierda es una "iod". Pues allí comienza el nombre referido como Yehimilk. Sin embargo, este nombre tiene relación con el tetragrama, porque las dos primeras letras son "iod" y "het". La "het" es una variante de la letra "he" en fenicio arcaico, la cual fue usada por los judíos para el nombre de "Eva" en sus escritos sagrados, como un recurso válido para diferenciarlo de la letra "he" del tetragrama. De ese modo, este nombre significaría sencillamente "ihuh-rey" o bien "ieua-rey".

Otra inscripción en estilo fenicio fechada del siglo X a. C. es propiamente la inscripción de Yehimilk, hecha como una placa recordatoria al templo por el construido hace mucho más de 200 años.

     

 bt zbni ihmlk mlkgbl
 (z)'t huy kl mplt hbtm
 'l i'rk b'l smm ub'l
 gbl ump hr t 'lgbl
 qdsm imt ihmlk u sntu
 'lgbl kmlk sdq umlk
 isr lpn 'lgbl q(dsm)
"Templo construido por Yehimilk, rey de Gebal
He aquí que él ha restaurado todas las ruinas de este templo
Para postrarse (ante) Baal Samim y Baal
Gebal y la totalidad de los santos de Gebal
Sean los días de Yehimilk y sus años
sobre Gebal puesto que es un rey justo y un rey
recto ante los santos de Gebal."

Los fenicios, tal como puede verse en este documento histórico, usaban tanto la "he" como la "het", pero en este caso el nombre venerado contenía la letra "het" como más apropiada en su momento en la escritura fenicia para relacionarlo con el dios ihuh o "IEUA". Las letras "iod" y "het" eran usadas como un abreviado del tetragrama completo, donde la "het" era, como ya vimos, la primera letra del nombre de "Eva".

A continuación presento un cuadro más detallado en la conformación de distintos nombres relacionados.

Nombre o palbr. paleo-heb tip.cudr. TM transc.H transl.Sf Grg. LXX transc. Grg. fuentes
Jacob     יַעֲקֹב iaeqob iiacob Iakwb Iacob Exodo 3
Jahas (RV) Yahas (BJ)   יהצ יַהַץ iahats ia-hats 1 Ιασsα Iassa Isa.15:4
Yahas (BJ)     יַהַץ iahats  ia-hats     Jerem.48:34
Yahasa (NC) Jahzah     יַהְצָה iahetsah ieitsá  2   (ausente) Jere.48:21
Joaquim (NC)     יָקִים iaqim iaquim Iakim iaquim 1Cron.8:19
Jehús, Jebus RV   יאוש יְעוּשׁ ie'us ieush Ιαους Iaous   3 1Cron.7:10
Jehus, Yehús     יְעוּשׁ ie'us ieush Ιαις  Iais    4 1Cron.8:39
Jeús     יְעוּץ ie'uts ieuts Ιαως Iaos   5 1Cron.8:10
Joas     יוֹאָשׁ ioas(h) ioash IwaV Ioas 2Rey.11:2
Joás (NC)     יוֹעָשׁ ioash ioash Ιωας Ioas   6 1Cron.27:28
Judá3 para mansc gr. יהד יהודה ihudah   Iouda Iouda (iuda) Vulg., gr-latin
Judá1     יחודח ihudah       Insc.funr.Uzías
Judá2 יהד,יהוד יְהוּדָה iehudah   7 iudá, ieudá IOUDA Iouda (iuda) Bodmer s.II
Jeremías     יִרְמְיָהוּ iiremeiahu irmiá-hu Ieremian/V Ieremian - ias Jerem.1:1
 Ieuk    יהך            
 itum     יתם            

En la columna "paleo-heb."se hallan las formas halladas en distintos hallazgos arqueológicos. Las de "Judá" pertenecen a la época durante la gobernación persa, las cuales son similares a las que circularon antes del exilio.

1En sefardí pausan antes de pronunciar este nombre. A mi juicio debe pronunciarse "iieuts"

2 En mi opinión se pronunciaba "ieutsá"

3 Parecen no ponerse de acuerdo con el mismo nombre de 1Cron.8:39. En realidad, este formato de nombre se asemeja mucho, si no es el mismo, a uno que aparece en las famosas cartas de Laquis, donde en vez de la "ein" aparece escrita la "alfa". Este nombre se pronunciaba "iaush" y no "ieush", según el testimonio dado en la LXX cuando lo translitera.

4 Aquí podemos notar que aunque no coincide con el de 1Cro.7:10, probablemente se deba a que la letra "uau" resultó más corta y la tomaran por una "iod"; pero la "a" va para ambas, esto es, la "ein" se toma por una "a". Es muy interesante que en una carta de Laquis aparezca el mismo nombre escrito con una "alfa".

5 En las comparaciones resulta muy obvio que esta pronunciación sefardí debe ir para el nombre de la ex ciudad israelita, luego moabita, que se escribe con la "he" en vez de la "ein"(ver 1). A su vez, en vez de la "ein" para este nombre muy probablemente en la antigüedad fuera una "alfa", tal como aparece en las cartas de Laquis el referido "iaush" confirmado por la LXX. Por lo tanto, la pronunciación a mi juicio debiera ser "iauts". De allí la concordancia griega, pero pronuncia la "uau" como "o". Quizá para diferenciarlo del "iaus"(3), pues los griegos no tenían la letra para pronunciar la "tsade" y por costumbre no colocaban dos letras para simular la hebrea.

6 En hebreo se halla escrito sin la "he", pero en la LXX pareciera descender de la forma "ieo".

7 La forma hebrea actual tiende a no pronunciar la "e" pero sí siempre la "u", aunque en realidad, acorde a todos los demás nombres teofonos debería armonizar con la adoptada de "ieodá". De hecho, si esta hubiera sido la forma en que se hubiera escrito siempre, entonces la LXX, tal como lo aplicó a todos los demás nombres teofonos con prefijo trilítero habría escrito "ioda" y no "iouda", donde prevalece la "u". Ello nos dice que la pronunciación antigua debió ser "ieud" o bien "ieudá", y ese debería ser el patrón para todos los demás nombres con prefijo teofono.

 

Con respecto a "Judá" habíamos visto su acepción como "agradezco (o reconozco) a "ia". Sin embargo, acorde al significado dado para otro nombre cuya construcción gramatical se halla compuesta del mismo sufijo pero cambiando de prefijo, esto es "Ahiud" (Ajiud), en Strong 282 expresa su significado como "hermano-de-renombre", pues el "ud" de "ahiud" significa "renombre", sinónimo de célebre, glorioso, ilustre; y de ese modo aplicado al nombre completo de Judá en la forma "ieud" habría querido significar "ihuh-glorioso", y "ieuda" "ie-gloriosa" o bien "gloria (de) ie".

 

Un documento arqueológico fechado del siglo V-IV a.E.C., que de ser auténtico, nos podría ayudar a resolver el enigma sobre la sonoridad de la letra "he". Se trata de la inscripción de caza hallado en Sicilia, escrito en lengua aramea.

                           

Las primeras cuatro palabras han sido resaltadas en rojo y la trascripción es: "ane usuns bd apusi" que traducido significa "yo (soy) ushunash hijo de pushi".

 

Sabemos que el arameo era muy similar al hebreo, con el mismo alfabeto de origen fenicio, y las variaciones con la lengua judía no eran importantes, en muchos casos simples variaciones dialécticas. La parte que nos interesa es el comienzo, el "yo soy". En el arameo de entonces, de la misma época donde se han hallado sellos arameos con las inscripciones de la palabra "ieud" con los nombres de los oficiales, tenemos esta expresión muy similar al hebreo para "yo", que es "ani". En este caso debe ser "ane". Tal parece que la "he" en esta palabra no puede ser muda, pudiendo ser simplemente una variante de la "i" cananea, que muy bien puede encajar con una "e". Esta expresión aramea aparece en Daniel 3:25 vertida en letras cuadráticas correspondientes pero pronunciada "aná". La voz "ané" también aparece, pero es escrita como ענה, esto es cambiando la "alfa" por la "ein", y se traduce como "el". En arameo la expresión "el" aparece como , idéntica a como la continúan usando los judíos hasta hoy.

 

La manera o forma aramea de escribir "yo" como se halla confirmada por muchos documentos antiguos, pudiendo verla por ejemplo en la inscripción de Bar-Rakib perteneciente al siglo VIII a.E.C.

 

Esto nos recuerda la estela de Mesa, donde para la misma época cuando el tetragrama era escrito como , aparece una palabra escrita , la cual se traduce "en". Por ejemplo en la oración de la línea 19 de la estela (la siguiente al tetragrama) después de mencionar la ciudad de "Yahas" (en mi opinión creo mejor "ieuts") lee: "y vivió en ella". En esa época tanto la "bet" sola como acompañada con la "he" era un término usado para señalar o indicar ubicación, para expresiones como "en" o "dentro". En la actualidad los judíos usan la "bet" del mismo modo y curiosamente pronuncian "be" pero cuando se halla sin la "he", pues cuando usan la "bet" y la "he" juntas (בה) pronuncian "bá", lo cual suele traducirse como "en él". Esta forma de dejar muda la "he" para indicar una "a" parece no tener sentido en un sistema de escritura que prescinde de las vocales. El sonido más apropiado sería el de una "e" o "he".

 

También sirve de ejemplo el nombre de la ciudad de Ninive. En hebreo se escribe נִינְוֵה , un sefardí pronuncia "ninveha" a pesar que la puntuación indica "nineue", por eso la LXX escribió en griego Nineuh, esto es "Nineue". La "he" al final suena en forma de "e" y no en la forma "ha".

 

De acuerdo a ello, los sellos con las letras "iod", "he" y "dalet" deberían pronunciarse "ieud". Por eso algunos escriben para esas letras la transliteración "Yehud", mientras otros prefieren "Yahud". Sin embargo, es muy improbable a mi entender que la "he" en dicha época fuera como una "h" hispana por cuanto le han agregado la letra "uau" para ayudar a la pronunciación. Tal como para el nombre de David primitivamente escrito como "dud" para pasar luego a "duid", la "uau" agregada a la "he" estaría indicando un sonido propio de la misma mientras que la vocal "a" nunca se indicó con una "he". Era sobreentendida.

 

Esto de escribir "Yahud" puede resultar la consecuencia de interpretar la continuación de una voz hebrea actual para la pronunciación de las dos letras hebreas "iod" y "he" (יה), al igual que ocurre con la "bet" y "he" (בה). Sucede que en varios sellos de la época, además de escribir el nombre de la provincia de Judá con las tres o cuatro letras ya vistas, era común hallar solo las dos primeras letras. Estas letras cuando aparecen en el Tanaj se refieren al inefable, y se pronuncia "iá", como en "bá", pero en el caso de los sellos arameos es muy poco probable que se refiriera al dios de la región y por ende se pronunciara de la misma manera, pues se referían a la provincia de Judá. Si bien es cierto que en dicha provincia el "patrono protector" o "dios del lugar" era llamado con un nombre que empezaba con esas dos letras, tal como lo hemos visto en la estela moabita, y a su vez esas dos letras eran las usadas para formar los nombres teofonos de los habitantes del lugar, tal como se hallaba conformado el propio nombre del territorio tomado del nombre de un ancestro, las evidencias hasta ahora vistas nos indican una muy remota posibilidad de que el nombre del inefable se pronunciara "ia". A mi entender, aquí las dos letras serían usadas de modo parecido a como hoy día suelen abreviarse los nombres de distintos distritos, ciudades o países, como por ejemplo en vez de escribir Buenos Aires se escribe BA, Estados Unidos EU o bien EUA o EEUU. La forma como se pronuncien las letras usadas para abreviar un nombre no se corresponde con la secuencia del nombre tal como es pronunciado, sin embargo la presencia de la letra nos indica que algún sonido debía tener. Por ello supongo que en la época del sello arameo ambas letras habrían sido pronunciadas como "ii-he".

 

No obstante, dado el carácter de abreviación considerado y su patente similitud con la llamada "forma corta del nombre" (יה), considero la probabilidad de que estas dos letras indiquen por separado un asunto oculto bien diferente al sonido de su pronunciación, aspecto que consideraré más adelante.

 

El ejemplo del "ane" nos confirma que la "he" no podría ser sonora para pronunciar "ana", y a su vez, si hubieran querido pronunciar "iaue" (o "iaua") podrían haber escrito sencillamente:

 

                                              o bien con la "ein":  

 

El ejemplo ya visto del "iaush" para la misma época, reafirmado a su vez en la LXX,  nos confirma esto; o bien el ejemplo de "iacob". En ningún caso se usa la "he" para señalar la voz "a". En consecuencia, estos ejemplos nos orientan hacia la pronunciación IEUE o IEUA al armonizar las dos primeras letras sonoras según lo ya visto hasta ahora, adoptadas también por los cristianos, y la letra final "e" acorde al aspecto verbal del término utilizado en perfecto adosado al nombre acorde al TM, pero si lo del verbo fue una invención posterior bien pudiera ser la terminación en "a" tal como para otros nombres dicha letra también es usada para finalizar en vocal "a", como lo es para "Eva" de חוה .

 

La fraseología antigua no puede ser muy complicada, tal como se la puede apreciar en la estela de mesa, donde la riqueza del lenguaje es pobre, permitiendo incluso con el hebreo actual formar palabras transliteradas de otros idiomas con suma facilidad.

 

Por ejemplo, en la siguiente tablita se pueden apreciar distintas palabras transliteradas del español o del inglés al hebreo.

 

Palabra o nombre Translit. Translit.
 yogurt יוגורט  iogurt
 Buenos Aires בואנוס איירס  buenos aiires
 Argentina ארגנטינה  argentinah
 Lanús לנוס  lanus
 Guarracino גוארעשינו  guarashino
 maltodextrina מלטודקסטרין  maltodeqstrin
 glucosa גלוקוזה  gluqoza

 

Este ejemplo permite a su vez visualizar de qué manera se pueden formar en hebreo las distintas pronunciaciones actuales dadas al tetragrama en español.

 

pronunciación TG Translit. Translit.
 Jehová חהובה  jehobah
 Yahveh יעבה  iabeh
 Yahveh יאבה  iabeh
 Yahueh יאוה  iaueh
 Jauá

יעוע

 iaua
 Yahuah יאועה  iauah

La "he" al principio de una palabra parece siempre indicarnos el sonido de una "e" y no "a".

Existen algunos documentos arqueológicos fechados alrededor de los siglos VI y VII a.E.C. donde aparece mencionado un tal rey "ieu".

En la ostraca superior, en la tercera línea, después de la primera "d" y un punto, y completando las primeras cuatro letras en la cuarta línea, se lee:

mlk ieu bn qrbau?t uebqidu

Traducido sería: "rey ieu hijo (de) qerbau?t y ebequidu". La letra ? podría ser una "nun".

El nombre "hus'ieu" (que traducen como Hashabyahu) aparece en esta otra ostraca más antigua en la séptima línea como "hijo (de) s(u)ni". Probablemente el nombre fuera "HEusaieu". La vocal "a" no combina con la "u" de la "uau", por eso en la traducción eliminan el sonido de la "u" de la letra "uau" para colocar la "a" como si fuera una vocal acompañante de la letra "he" con que se inicia el nombre. Este ejemplo puede servir para comprender cómo podría comenzar perfectamente el nombre de "Eva" con la letra "he" en vez de la actual "het".

En ambos las letras son "iod", "he" y "uau", colocadas en el segundo ejemplo en forma de sufijo para indicar la teofonía.

¿Pudo ser el nombre completo al principio solo "ieu"?

Sabemos que en el libro del génesis, el primer capítulo es "eloista", y el tetragrama recién aparece en Gen.2:4, la versión "Yavista". Esto significa ni más ni menos que el primer capítulo o fue un agregado de una fuente distinta o responde a razones ocultas, pues los judíos al componer las Escrituras dan a entender al pueblo que el "elohim" del capítulo primero del Génesis es el mismo que el "Yhavéh" del siguiente.

No obstante, no todos los libros del AT poseen el tetragrama, lo que revela sin lugar a dudas una compaginación proveniente de distintas épocas y de diferentes autores.

El comienzo del uso del tetragrama sabemos se remonta a tiempos primitivos, hallándolo en documentos arqueológicos anteriores al exilio, para la época de los reyes. Ahora bien, por la manera de formar los nombres teofonos primitivos es posible entrever que desde su comienzo nunca se usara la forma que actualmente suele decirse corresponde al nombre completo.

Cualquiera pudiera opinar que en los inicios simplemente la clase culta se refirió a su divinidad como "el/ese-mismo" ó "el viviente", ante lo cual su forma más larga habría sido "ihu" desde el comienzo, siendo esa forma la usada en los nombres teofonos, sea que fuera pronunciado como "ieu", "iiu", "iehu", "iau" o "iahu". Cualquiera sea correspondería a la forma completa, pero no al otro nombre, el escrito con cuatro letras, pues ese incorporaría en su composición el verbo "ser" o "estar". Hasta algunos pudieran suponer que la forma "ieu" sería la referida a la divinidad nombrada luego IAO por los teólogos griegos (iaw).

Desde el punto de vista rabínico durante el exilio uno puede razonar que los israelitas no usaban imágenes para representar a su deidad, por lo que les resultaría difícil nombrar algo invisible, por ello, para distinguirse de las demás naciones, en vez de establecer un nombre que tuviera alguna relación con el mundo físico, simplemente lo resumieron como alguien que está presente, existe, pero no se ve.

Cuando en el libro de Exodo se explica el significado del nombre, es muy probable que dicha explicación surgiera después que su uso se estableció. Y cuando se explicó su significado los judíos al hablar usaban la "iod" en vez de la "uau" para expresar el estado, presencia o resultado, es decir, la raíz "hih" en vez de la "huh". Pero el nombre se estableció cuando la raíz era "huh", posiblemente de influencia aramea, que luego se perdió para retornar brevemente en algunos libros de la Biblia posteriores al exilio. Este aspecto permitiría comprender porqué en el mismo capítulo de Ex.15 aparece la raíz "hih" al explicar el nombre con la raíz "huh", con lo cual arrojaría luz para comprender que la explicación del significado del nombre habría sido colocada posterior a su formación.

Sin embargo, en ello no existió originalidad hebrea anterior. Muchos pasajes de la Biblia provienen de otras culturas y de sucesos anteriores a los registrados en ella. Por ejemplo, el "soy el que soy" fue una copia tomada del  mazdeísmo, en cuyos escritos aparece Ormazd diciendo a Zarathustra que su nombre es Ahmi (yo soy), y en otro pasaje se llama a si mismo Ahmi yat Ahmi, cuyo significado es Yo soy quien soy, idéntico a como aparece en Exodo.

De allí que el aspecto a considerar tenga que ver con el significado del nombre. ¿Quién es el que es? ¿A quién se refiere? Dado que se relaciona con el aspecto de ser o estar, permite comprender que en realidad, dentro del lenguaje cananeo no es propiamente un nombre sino una respuesta oculta al mismo. Sabemos que en épocas patriarcales otro rótulo para definir la deidad suprema hebrea era "Sadday", traducido como Todopoderoso. Sabemos que cualquier nombre es fundamentalmente un título, y todo título si resulta peculiar se convierte en nombre. Para que algo sea "el nombre" de algo o alguien, debe ser único a fin de distinguirlo. Podemos llamar "águila" a cualquier ave de contextura robusta, garras retráctiles, pico corto, ganchudo y de hábitos de caza para nombrar a cualquiera que viéramos volando o posada en algún lugar, en sentido de género, pero si buscamos distinguirla de otras especies inventamos otras denominaciones. Pero si a su vez tenemos que distinguir a un individuo de los demás de su misma especie, entonces le damos un nombre propio, que por necesidad de simplismo puede ser cualquiera, con tal que otro cercano no posea el mismo.

Obviamente, este procedimiento no podrían utilizarlo los sacerdotes hebreos, porque su dios no podía ser parte de un panteón de dioses, sino el único, el "verdadero", diferente a todos los demás. Solo existía en su concepción teológica un individuo de un solo tipo.

La expresión "dios" era muy antigua, era usada por muchos pueblos. Herodoto cuenta que los pelasgos usaban esa expresión para referirse a todas sus deidades, las cuales con el tiempo les dieron nombres distintivos en épocas anteriores a Homero. Opina que el origen de los nombres en la cultura griega proviene de Egipto. Los hebreos, además de expresiones como "Sadday" usaron desde lo antiguo una expresión propia de los pueblos semitas que a diferencia de los griegos señalaba la característica de posición y no la cualidad del mismo. De hecho, se anteponía al término que define la cualidad de "todopoderoso" para indicar su posición jerárquica, formando de ese modo un nombre propio. Era "El Sadday". La expresión hebrea "El" es traducida normalmente "Dios" por la mayoría, pero en realidad el origen de dicha expresión se relaciona con la posición honorífica, y su significado básico cuando se halla aislada indica la posición de elevado, excelso ó jefe máximo.

Pero obviamente, los demás pueblos semitas también tenían sus "alim", "eloim" y sus "saddays". Por eso hallamos muchas veces en la Biblia expresiones como el "eloim verdadero". Pero decir "verdadero" no podía ser un nombre que lo distinguiera de los demás "eloim" o "alim". Sin duda, los otros insistirían que su "el" era el "verdadero". Cuando se compusieron en el exilio los libros bíblicos del AT había que darle un nombre personal, un término que no fuera usado o aplicado a ningún otro, y al mismo tiempo no pareciera simplemente un nombre más en el catálogo de dioses, los cuales eran nombrados según cierto atributo o peculiaridad excluida de las demás. El dios hebreo debía agruparlas a todas. Así fue cómo por fuerza de una necesidad de identidad propia orientada al monoteísmo se gestó un nombre, y para diferenciarlo de los demás eligieron un término que no era usado ni lo sería por otros pueblos. No obstante, en vez de ser el original fue un sustituto del mismo, ante lo cual se aplicó la expresión "ese mismo" ("ihu") ó "el viviente", y "ese es" ("ihuh") cuando se referían a su "el" o excelso, expresión simple surgida por la fuerza de la necesidad ante la evidente dificultad de pronunciar el nombre original, máxime teniendo en cuenta que entre los cananeos se adoraban distintos dioses, tales como Baal y Astoret. Tomando la raíz del verbo "huh" o posterior judío "hih" usado para indicar cuando algo era, estaba, sería o sucedería, compusieron el "ese es", y esa forma fue la que reemplazó la forma inicial, que ante la dificultad que entrañaba descubrirlo quedó afianzada en el tiempo, hasta convertirse en un nombre propio. Sin embargo nunca fue un nombre en el pleno sentido de la palabra, solo una alusión a alguien, aunque en su formato de letras encajaba perfecto en la composición del nombre original y su significado ancestral.

De ese modo ambas formas quedaron como nombres "completos". Cuando era usado en la forma de "ihu" en los nombres teofonos semejando a la forma más temprana en la historia, era "completo" para significar "ese-mismo" (o "el viviente"), igual de "completo" como lo era la otra forma "ihuh" pero usada solamente en forma aislada o separada para decir "ese-es" en la forma de otro nombre personal. Y de acuerdo a la reconstrucción posterior de la lengua cananea y judía dicha secuencia de letras no puede pronunciarse lejos de las voces "iihué" "iiheué" ó "iieué". Sin embargo, a pesar de la similitud gramatical y sonora su auténtico nombre se hallaba camuflado y su correcto significado estaba cambiado.

Esto es porque el "ieu" de los nombres históricos como de Ieud(a) o Ieuk, no significaba lo que se pretende decir, sino otra cosa, al igual que las cuatro letras "ieue" no significaba "ese es". La "uau" en nombres como ieud(a) y ieuk no formaban parte de la expresión elaborada posteriormente, sino de otra expresión relacionada con el término "es", tal cual como más tarde en la gramática judía la "uau" en los prefijos de los nombres teofónos sonaba como una "o" significando sencillamente "es". De modo que solamente la "iod" y la "he" o "het" formaban el formato teofono. Tal como veremos más adelante, la "iod" y la "he" o "het" aisladas o combinadas se referían al dios oculto, y cuando su nombre se escribía completo se le agregaban la "uau" y la "he" final, letras que completaban solamente a una de las partes que conformaban el nombre de significado binario, pues la "iod" mantenía su significado sin necesidad de ser completada. Sin embargo, los significados originales debían mantenerse ocultos al pueblo, motivo por el cual tenemos al día de hoy tanta confusión al respecto.

En su momento los sabios judíos postexílicos agregaron una explicación más refinada del mismo, ampliando su significado al abarcar el aspecto de actuar o proceder de una persona a partir del sentido básico del ser o estar. De esa manera incursionaron en los aspectos causativos del verbo, aludiendo con dicho nombre a un ser muy especial, alejando con ello cualquier posibilidad de descubrir sus significados básicos ancestrales.

 

El "iehu" y el tetragrama son palabras distintas con sonidos distintos.

Ahora bien, hasta ahora le hemos dado crédito a la escuela masoreta en cuanto a la vocalización del verbo ser o estar (hih) de Ex.3:15. Sin embargo, dado que esta vocalización surge a partir del siglo V de nuestra era, es probable que no sepamos a ciencia cabal si dicho verbo se hallaba en perfecto o imperfecto. Por ejemplo, los judíos en el tiempo de Diodoro señalaban a lo que ahora sería el imperfecto al decir "aiá". Si así fuera cuando principió entonces el nombre habría sido pronunciado iihaiá o bien iihauá.

En Exodo cuenta que fue Dios quién de manera sobrenatural se presenta y da a conocer su nombre a Moisés, motivo por el cual los traductores lo traducen en 1ª persona, como "yo soy", "seré" o bien "yo ser". Sin embargo, la realidad es que fueron los doctos religiosos quienes le dieron el nombre a Dios, por lo cual debería traducirse "es", "será" ó "el ser". Ya vimos que la palabra española "yo" cuando traducen como "yo soy" no corresponde según el hebreo, pues no aparece escrito "ani ehié" sino solo "ehié", por lo cual más bien es un añadido en la traducción. Tampoco, mientras no apareciera la "iod" delante del verbo, correspondería siquiera traducir "ese es", sino simplemente "es" ó "será". Ello concordaría con la expresión traducida "el-mismo", "ese-mismo" o simplemente "ese" de "iihu", indicado en 3ª persona, siendo ésta la forma que se le dio a la arcaica inicial con la cual se habría comenzado con la designación de la divinidad de un modo especial y simple a la vez en los círculos teológicos separados de la mentalidad popular.

Esta expresión parece haber quedado registrada hasta hoy día solo en el nombre de iihudah (judá), cuyo significado pareciera ser "el mismo agradecer/zco", o mejor "ese-mismo-célebre". Si fuera "agradezco" y respetando la vocalización masoreta supongo debería pronunciarse "iihudéh". A lo mejor, el "aiá" transmitido por Diodoro representaba el perfecto y el "eié" habría sido el imperfecto (sin conjugar). Sin embargo, dejando de lado esta cuestión, como ya vimos, en realidad "iihudah" o "ieud(a)" significaba "ieue-es-célebre". Con los cambios linguísticos aparecidos después este nombre debió haberse escrito en la forma de "ieoda", al igual que los demás nombres con prefijo teófono.

Por otro lado, nombres como "ieosafat", "ieohanan" ó "ioel" habrían sido originalmente "iieusafat", "iieuhanan" y "iieuel". Cambiando la "e" por la "h" estos prefijos serían idénticos a los ubicados como sufijos, los cuales como ya vimos la LXX escribe en griego como "iou" para pronunciar "iu" en todos, atendiendo a su desprecio por la letra "he" hebrea. ¿Porqué entonces los "io" en todos los prefijos salvo para Judá? Es posible que para cuando se inició la traducción de la LXX se vertieran los nombres teofonos acorde a una nueva tendencia linguística instalada por la escuela judía de entonces como parte de una evolución gramatical natural o religiosa, donde el sonido de la "uau" en los prefijos se lo pronunciaba como "o", pero que no pudo aplicarse al nombre "Judá" debido a su más amplia difusión internacional, quedando según la voz a la usanza tradicional.

Esto explicaría la rareza de su composición frente a todos los demás nombres teofonos de idéntica composición.

De todo esto se desprendería que, a pesar de las semejanzas en las letras, la voz "iihu" no solo es de significado diferente al "iihuh" establecido para el nombre inefable como ya vimos, sino necesariamente de sonidos o voz distintas entre sí aunque ambos se refirieran al mismo personaje. Mientras en el "iihu" la "he" se pronunciaba como una vocal "e" o se espiraba con la "uau" siguiente, para el "iihuh" aparecen otras vocales además del sonido de la "uau" como "u". Sabemos que para "iihuh" los rabinos lo vincularon a la raíz más antigua del verbo ser o estar en la forma de "huh", la que con el tiempo evolucionó a "hih", y esta palabra requería de vocales para indicar el verbo y su estado. Y este nombre "iihuh" nunca se utilizó para formar nombres teofonos. No así para el "ese-mismo" de "iihu". En hebreo cuando usan la palabra הוּא es para indicar eso, este, ese. Cuando se antepone la "iod" alude a una persona. Y cuando usaban solo las dos letras יה, era para referirse a la primera parte de la expresión "ese-mismo" señalando a la persona como cuando en español uno dice "el", es decir dejando la parte del "mismo" de "hu" y expresando solamente el "ese" en la forma de "iá" de la "iod" para referirse a "EL", tal como lo hemos analizado en páginas anteriores.

Por eso, cuando aparece la forma יה ("iá" ó Yah) es para significar "EL", y cuando le era agregada la "uau" יהו se convertía en "El Mismo" ó "ESE". La rara presencia de la "het" en lugar de la "he" podría sugerir que su significado original fuera "el viviente".  La palabra "Alelu-yah" significaría en su concepción directa ni más ni menos que "alaben a El". En los nombres teofonos, sea que apareciera יה o יהו , en cualquier caso, acorde por supuesto a la escuela rabínica, debe interpretarse como "EL" y "EL MISMO" o "ESE" respectivamente. No así para cuando aparece el otro nombre יהוה. Aunque tan solo a simple vista le es agregada una letra más su significado básico a sido cambiado al incorporar el verbo SER en su forma aramea הוה, para el cual la LXX traduce como "on", relacionado con existir, estar o suceder, el cual los judíos lo convierten en היה. Ese nombre, ya sea en su forma aramea יהוה o en su forma judía יהיה (la cual no es usada en el TM salvo en la versión de Aquila), pasa a significar en su concepto etimológico original la idea de  "EL ES" ó "EL SER", ó bien "EL SERA"

A esta altura del estudio y la investigación tras el rastro del nombre inefable, finalmente comprendemos que el significado actual dado al tetragrama es solo un invento humano, y que todo el halo de misticismo que le rodea no es más que el resultado de este esfuerzo por ocultar el significado más antiguo, el cual hasta el momento no lo hemos visto, pero su presencia se ha dejado ver cuando ha causado más de una complicación e incoherencia en el estudio de los nombres. Esto explica porqué motivo la teofonía en los nombres no coincidía con las formas de hallar la transliteración del tetragrama, y de basarse en ellas se arribaba a formas cada vez más alejadas del sonido original, como "iao", "iabe", Yaveh" y Jehová.

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