Significado del Tetragrama desde una óptica diferente

Significado del Tetragrama desde una óptica diferente.

Hasta ahora hemos analizado el tetragrama recurriendo a su estructura gramatical y en un sentido etimológico textual. Sin embargo, existe otra manera de ser entendido, y dicha manera proviene de la óptica mística. Y desde esta óptica nos retrotraemos a períodos anteriores al uso y significado de palabras según las costumbres filológicas desarrolladas, teniendo en cuenta que las letras usadas expresar ideas se originaron a partir de figuras simbólicas.

Es posible que algunos se asombren por semejante inclusión. Sin embargo, es por demás elocuente que diferentes libros de la Biblia, como el Génesis, Daniel, Ezequiel y Apocalipsis por ejemplo, no se los puede interpretar de manera literal o formal, acorde a su espíritu textual, sin entrar en absurdas contradicciones o destinos de la nada, conclusiones lamentablemente defendidas, a veces a capa y espada, por todas y las más variadas corrientes religiosas. Nadie puede negar que el desarrollo religioso, y especialmente sus escritos sagrados, no incluyan enigma o confidencia alguna, y ciertamente tenemos durante siglos estas cuatro letras sin poder arribar a explicación indiscutible alguna.

Aquí debo decir algo, por ser el momento oportuno, inexpresado todavía por mi de modo directo en ninguna parte ni en los documentos anteriores de este estudio para dar paso libre al estudio filológico solamente. Se trata de una realidad sobre la Biblia que pocos conocen del modo correcto. La mayor parte del contenido de la misma no fue escrito para instrucción del pueblo (nosotros, me incluyo), sino solamente para transmitir información codificada, sea esta especulativa o verídica, a aquellos que poseyendo las claves para descifrarla puedan comprenderla, los que a su vez deben mantenerla oculta a la mayoría de las personas. Los diversos escritores de los distintos libros, inventando leyendas, fábulas, historias, a veces sobre un fondo verídico, han escondido el auténtico mensaje de tal manera que nadie, por más que lea y relea dichos pasajes podrá llegar a captarlos debidamente. A esto he querido arribar indirectamente en los otros documentos del sitio al demostrar por ejemplo, que la historia del Jardín del Edén es una fábula mitológica, lo mismo que el Diluvio universal, el éxodo, el libro de Josué, las narraciones de los Jueces, etc. etc. No es historia, solo lo aparenta para esconder los mensajes cifrados, cuentos que lamentablemente son tomados por muchos como historias verídicas, resultando al final mucho más dañoso al infundir conceptos contradictorios y fuera de la realidad de la vida.

Además de los rabinos de todas las épocas, cristianos como Orígenes y Clemente de Alejandría supieron que la Biblia eran libros secretos y velados. Por ejemplo, cuando Clemente escribió hacia fines del segundo siglo manifestó: "Los misterios de la Fe no son para ser divulgados a todos...Es necesario ocultar en un misterio la sabiduría hablada" (Stromateis 12)

Orígenes expresó lo siguiente al referirse a los distintos pasajes del libro del Génesis: "...debemos tomar estas cosas por imágenes de oculto significado" (Origeniana 167)

El Marcos 4:11,12 aparecen unas palabras atribuidas a Jesús donde expresa: "A ustedes le es dado conocer el misterio del Reino de Dios, más a los que están fuera, todo se les trata por parábolas. Para que viendo vean y no perciban; y oyendo, oigan y no entiendan;"

De modo que el carácter esotérico de la Biblia es evidente, y no podemos tomar de modo textual sus escritos para comprender su significado, a menos de poseer las claves para su descifrado. Ello establece de antemano la imposibilidad de comprensión alguna a partir de su lectura o estudio, a pesar de que algunos insisten que las claves se hallan distribuidas en la misma Biblia en diferentes lugares.

Sin embargo, aún poseyendo las supuestas claves no resulta sencillo presentar una interpretación coherente y concluyente, y hasta los gnósticos y todas las sectas de instruidos en doctrina secreta suelen disputar entre sí sus interpretaciones. Ahora bien, respecto a la Biblia ellos la consideran un remedo de esoterismo, de allí que no todo el contenido cifrado de la misma les sea correcto en el sentido de ser "perfecto" al considerarse "inspirado". Estudios sobre mitología comparada, arqueología y desarrollos culturales revelan una especie de comunión de ideas desde las épocas más antiguas entre las principales civilizaciones en conceptos religiosos complejos, los cuales son representados en forma de símbolos y alegorías. Y los judíos han tomado de ellas al componer su testamento religioso. Muchos cuentos son copias de relatos mucho más antiguos, no obstante aparecen distorsiones, camuflajes, adaptaciones, contradicciones, errores cometidos por los mismos escritores en los mensajes ocultados y excesiva palabrería sin sentido alguno surgida ya sea como resultado de tantos devaneos o puesta a propósito para confundir hasta a los más expertos analistas. Inclusive hasta en los consejos textuales sobre conducta moral y ética, así como las referidas a las normas de comportamiento humano, carece de una autoridad indivisa y coherente. De hecho, se puede percibir con bastante claridad una especie de evolución en el pensamiento religioso y moral en la medida que progresamos en la lectura de los sucesivos libros de la Biblia; y el NT en sin lugar a dudas, tal como lo han demostrado diversos filósofos y estudiosos, un injerto imposible de fusionarse al AT, un apareado contranatural imposible de unirse para engendrar verdad alguna, una biblioteca desencajada de la colección del AT por más que distintos escritores han tratado de ligarlos tan fuertemente como han podido. Y precisamente, uno de los aspectos más sobresalientes por el cual se revela semejante disparidad y oscurantismo imposible de conciliar con mensaje verídico alguno tiene que ver con el famoso "inefable" tetragrama.

Así, no solo el contenido o mensaje textual es místico ante el neófito, sino hasta el mismo nombre divino que estamos considerando. Este punto es clave, pues presupone su origen a conceptos ocultos anteriores a la cultura judía.

En el capítulo anterior sin duda nos embargó un sentimiento algo raro. Tal parece que lo importante a esta altura de la investigación consiste no tanto en hallar el sonido o voz exacta de la pronunciación del tetragrama, sino en saber de quién o de qué se trata. ¿Quien es ese "Dios" con mayúscula, tan misterioso? ¿Es Jesús; es Alá; es Jehová; es Yavé; es el Ser Supremo; es el Origen de todo; es Krisna; es Buda?... Los primeros cristianos, o mejor dicho, los devotos adeptos de las diferentes sectas judías durante el primer siglo de nuestra era, compuesta especialmente por los Nazareos y Ebionitas, además de posibles Nebateos y Esenios, incluyendo a los devotos persuadidos por un personaje cabalístico como Pablo, otros más vulgares como Pedro, otros por Juan, y aquellos dirigidos por Santiago, en su desenvolvimiento hacia el segundo siglo cuando comenzaron aparecer creyentes cultos como Justino Mártir y otros, nunca en alguna parte hacen alusión a dicha mística deidad como el Dios que debe ser adorado. Si fue un "Dios" tan importante, nombre repetido casi 7.000 veces en el AT, ¿cómo es posible que su "nombre" fuera desusado, abolido, arrinconado a tal extremo que solamente en las páginas de las Escrituras del AT y en letras místicas imposibles de pronunciar de un modo acorde subsistió durante siglos, convirtiéndose en un nombre enigmático? Ya se lo clasificó de místico en épocas muy tempranas y continuó como tal, atravesando impasiblemente la era cristiana, muy a pesar de quienes ahora crean, por confiar en sus adoctrinadores, que es un nombre tan claro como el agua.

¿Que cosa supieron muchos cristianos durante los primeros siglos para dejar como estaba, oculto y disfrazado el enigmático tetragrama? No cabe duda alguna sobre la disparidad o incoherencia entre los primeros "cristianos" y los libros de AT y el judaísmo en general.

Los judíos habían desarrollado mucho antes de la venida del cristianismo la cábala. Probablemente las letras del nombre en tiempos anteriores al cautiverio babilónico respondiera a un sentido etimológico por no decir 'natural', usado en la pronunciación cotidiana, pero al mismo tiempo contenía un significado esotérico, oculto, siendo a la vista del entendido un conjunto de siglas o una serie de signos o símbolos de una pronunciación convenida pero de significado velado. A partir del exilio en adelante, cada vez que debían pronunciar el nombre "inefable" emitían el sonido de "adonai", sinónimo hispano de "señor mío", y cuando todos escuchaban esta expresión sabían que era referida al Dios Judío, pero no solo a su Dios Nacional sino al Formador del Universo, Creador de todo, el "único Dios verdadero". El carácter dado de "inefable" al tetragrama (imposible de pronunciar por su grandiosidad infinita) era el término que los llevaba de modo sugestivo a asociarlo con el "único" Dios del universo, y de esa manera convertirse en los "depositarios" de las "verdades reveladas por Dios al mundo".

Durante el primer siglo de nuestra era la casta sacerdotal (saduceos) fue la guardiana y administradora del desarrollo cabalístico de muchos siglos anteriores por el cual fueron compuestas las consabidas "Sagradas Escrituras" o AT, donde era ocultado al pueblo el natural sentido o entendimiento del conocimiento ancestral.

Los judíos más eminentes, o la crema de la sociedad judía, los gobernantes espirituales o simplemente sacerdotes y rabinos, consideraban a sus propios escritos religiosos como depósitos de enseñanzas factible de ser aplicado, es decir para ser interpretado y enseñado, en cuatro distintas modalidades: esotérica (la verdadera), alegórica, moral y literal o textual. La interpretación textual es la clásica, tal como cualquier estudiante debe interpretar correctamente un material histórico, geográfico, matemático o médico. Era el leído al pueblo en las sinagogas en Sabat y entendido tal cual. El moral es aquel que por reflexión permite deducir si las consecuencias de tal o cual historia o cuento produjo buenos o malos resultados. La alegórica es aquella que se sirve de figuras, metáforas, cuadros imaginarios, al estilo de una narración exagerada, fingida o real de la naturaleza o hechos cotidianos a fin de ayudar a la memoria a recordarla a la vez que al comprenderla deja una enseñanza simple. La esotérica en cambio se oculta detrás de símbolos, enigmas o claves para decir algo diferente de lo que textualmente lee. Era reservada únicamente a un grupo muy selecto de la sociedad judía, además de hallarse subdividida en varias secciones o peldaños de una escalera teológica ascendente, donde solo los más secretos conocimientos de la misma eran conocidos por muy pocos de ellos. Los demás, a pesar de ser iniciados, les eran confiadas muy pocas "verdades", y buena parte de sus conocimientos no armonizaban con los más ocultos, sobrecargados con alegorías y dispensas morales.  Era una pirámide religiosa-social perfecta.

Además, es preciso destacar que no existía UNA sola enseñanza esotérica. Las mismas proliferaban en sectas según las épocas y sus particulares disposiciones con el poder y ubicaciones geográficas. Y entre esos conocimientos esotéricos se hallaba como punto de partida o centro de todo el conocimiento del tema clave, el referido al origen del hombre y su relación con lo divino, por lo cual el Dios del tetragrama fue para los judíos un aspecto clave desde que fue inventado hasta que se transformó en el más alto secreto.

De allí que el tetragrama fue considerado desde comienzos de nuestra era  como místico por los cristianos gnósticos y por los llamados Padres de la Iglesia, convirtiéndose en un simple glifo o grabado cuyas letras representarían cosas más allá de su significado básico verbal al que hemos arribado en los capítulos anteriores. Tal como decir ONU posee el significado de "Organización de las Naciones Unidas", escribir IHUH poseería una significación diferente al atribuida de modo etimológico, aunque ambos fueran aceptables.

Este parecer nos permitiría comprender mejor el significado de las palabras de Maimonides cuando afirmo que el tetragrama se lee según sus letras, esto es en sentido acorde al alfabeto, tal cómo ONG se leería "oenejé", significando "Organización No Gubernamental".

Ahora bien, ¿que nos deparan las fuentes místicas que han podido filtrarse por distintos motivos y ser rescatadas de las llamas de los celosos adoctrinadores al mundo en general? ¿Tienen ellas resuelto el significado del tetragrama?

Una fuente teosófica explica:

"en la Kabalah el nombre YHVH ( Jehovah) expresa un Él y una Ella macho y hembra; dos en uno o Chokmah y Binah, y el Shekinah de él, o más bien el Shekinah o Espíritu sintetizador (o gracia) de ellos, que de nuevo hace de la Dúada una Tríada. Esto se demuestra en la liturgia judía de Pentecostés, y en la oración: “En el nombre de la Unidad, del Santo y Bendito Hû (Él) y del She’kinah de Él, el Oculto y Escondido Hû, bendito sea YHVH (el Cuaternario) por siempre”; Hû se dice que es masculino, y YaH femenino; juntos hacen el יהוה, esto es, un YHVH uno, pero de una naturaleza masculino-femenina. El She’kinah es considerado siempre en la Qabbalah como femenino (17)"

De acuerdo a dicha fuente (traducido de un modo bastante confuso e incierto), observando el sentido de la oración en la liturgia judía, habría dos "HU" (הו), el primero corresponde a "El" y el segundo HU al She'kinah o espíritu "Oculto y Escondido" del primero o "ella". Pero explica que la "iod" es femenino (YaH está mal armado en la traducción, pues debería aparecer solo la "iod" o Y(a)) mientras que la primera "He" forma el primer Hu, un masculino para formar "IaHu" (femenino-masculino), y a su vez la "He" final forma el segundo HU, ahora otro femenino, correspondiente al susodicho "Espíritu sintetizador". Al ser "Escondido" no se pronuncia, quedando como muda, ante lo cual tendríamos una primera tentativa de pronunciación en la forma de "Iahuh"

Citando al traductor de la Kabbalab de Avicebron respecto a la "suma total" de las letras del tetragrama la misma fuente teosófica transcribe:

“La letra de Kether es י (Yod), de Binah ה (Heh), juntas YaH, el nombre femenino; la tercera letra, la de ‘Hokhmah, es ו (Vav), formando juntas יהו YHV de יהוה YHVH, el Tetragrammaton, y en realidad, los símbolos completos de su eficacia. La última ה (Heh) de este Nombre Inefable, se aplica siempre a los Seis Inferiores y al último, en conjunto los Siete Sephiroth restantes” (Qabbalah de Myer, pág. 263).

Esta cita permite apreciar una concordancia con la anterior interpretación, con lo cual estaría reforzada la pronunciación del mismo como "iahuh" ("iajúh"). No obstante, como la "iod" no se halla aislada sino como parte de una "palabra", podría correctamente llevar a pronunciarlo como "iijúh" sin alterar el concepto oculto detrás de la variación sonora de la voz.

En otra obra posterior en un comentario aclaratorio, la misma fuente expresa:

"El estudiante debe tener presente que el nombre Jehovah siempre es masculino y femenino, o andrógino. Es un compuesto de dos palabras: Jah y Hovah o "Jah eve." Jah solo es masculino y activo: por consiguiente mientras los dos Sephiroth Chokhma, "la Sabiduría," es masculino y posiciones para Ab "Padre," Binah, "Inteligencia," es femenino, pasivo, y posiciones para Ama "la Madre," el grande profundo de quien el nombre es "Jehovah." Pero el nombre masculino es simbolizado a través de una letra sola, la--Yod--cuyo significado es completamente fálico.

Aquí parece contradecirse con las citas anteriores, pues afirma que Jah (YaH o bien Ia) es masculino mientras que la parte femenina es "heve" de Eva o "eua" (donde dice "Jah eve" debería hallarse escrito como "Ja heve"). Esta explicación, de hecho, armoniza a su vez con la dada por el autor de The Source of Mesures cuando explica:

"Las dos palabras de que está compuesto Jehovah completan la idea original del macho-hembra, como el origen del nacimiento (47). Porque la letra hebrea Jod era el membrum virile, y Hovah era Eva, la madre de todo lo viviente, o la procreadora, la Tierra y la Naturaleza."

Y luego agrega un comentario revelador:

"Para ocultar el verdadero misterio del nombre de Ain Suph -la Nocosa Ilimitada y Eterna-, los kabalistas han presentado el atributo-apelativo compuesto de uno de los Elohim personales Creadores, cuyo nombre era Yah o Jah (las letras i o j o y son intercambiables) o Jah-Hovah, esto es, macho y hembra (48) ; Jah-Eve, un hermafrodita, o la primera forma de la Humanidad, el Adán original de Tierra, ni siquiera Adam-Kadmon, cuyo “Hijo nacido de la Mente”, es el Jah-Hovah, terrestre, místicamente. Y sabiendo esto, el astuto rabino-kabalista ha hecho de él un nombre tan secreto, que no pudo divulgarlo más adelante sin exponer todo el esquema; y así es que se vio obligado a hacerlo sagrado."

Parece explicar que la Nocosa no podía exponerse ante los neófitos, ellos debían creer en un Dios personal y antropomórfico, un ser que ocupaba un lugar en el universo, que escuchaba a los hombres y actuaba. Pero como eso no ocurre con la Nocosa, sin nombre, sino con otros espíritus, criaturas que participaron de las obras creativas, los sacerdotes colocaron en su lugar a uno de ellos, el "I-Eua".  En los comienzos pudo ser un excelente nombre de uso cotidiano para simular la Nocosa, pero en la medida que la estructura socio-religioso fue evolucionando y adaptándose a sus más diversas situaciones y desafíos, el "I-Eua" inducía a revelar su relación con otras corrientes místicas y descubrirse su verdadero origen, ante lo cual resultaba obvia la necesidad del ocultamiento o la desfiguración de su pronunciación y significado frente a un pueblo más culto o desarrollado en función de la religión o cultura monoteísta que lo elevó en afinidad a tales ideas. De allí explican la necesidad del secreto, recurriendo al concepto de sagrado, inefable, impronunciable.

Con respecto a la gramática, nuevamente, donde escribe Jah-Eve debería escribir Ja-Heve, esto es para leerse Iaheue. Como Heve es Eva y originalmente era el sonido Eua, arribamos a otra forma de pronunciar el tetragrama, IAEUA. Como la "iod", al no hallarse sola no necesita del auxilio de la vocal "a", el nombre en conjunto se pronunciaría IEUA , o IIJEUA (iijeua), donde la I es el símbolo fálico o parte masculina y EUA (heua o jeua) la parte femenina o Madre. Esta forma es la coincidente con la puntuación del TM.

Esto puede ayudarnos a comprender mejor la aparente abreviación del tetragrama como "Yah" al escribir solo la "iod" y la "he", letras que la LXX vierte por Kyrios o Señor cuando aparecen en algunos pasajes. En este caso, la "he" hebrea correspondería a la abreviación de "Heua" y la "iod" al germen seminal. Su uso sería el mismo a como en la actualidad se abrevian expresiones como "Nuevo Testamento" con solamente las letras NT. Así IH (יה) correspondería al miembro viril para la I (י) y Heua o "Eva" para la H (ה). Y eso sería todo.

Por lo tanto, de acuerdo a lo visto podemos inferir a través del terreno del misticismo, aún con sus múltiples sectas o escuelas esotéricas, una resolución bastante aproximada de la pronunciación del tetragrama, pero lo más interesante es haber hallado una uniformidad notoria en cuanto a su significado oculto.

Del libro de Zohar y de tradiciones orales asignan a IHUH, sin importar cómo sea pronunciado, si Jehová, Yahvé, o cualquier otro, el significado de lo masculino y lo femenino, el Padre y el Hijo con sus respectivas féminas, siendo la "iod" el símbolo fálico del Padre y la "uau el del Hijo y las "he" la Madre y la Novia, la Madre Tierra o la Naturaleza pasiva. El Dios "I-eue" no sería otra cosa que la representación del elemento masculino "I" ("iod", "Yah") unido con el elemento femenino "Eua" (Eva), siendo "eua" la Madre de todo viviente gracias al aporte del esperma o germen (semilla) del Padre o del "Ia". Y "Ieue" no sería el principal Dios, sino solo un dios secundario, el dios lunar cananeo y luego judío, un dios que por fuerza impuesta por el pueblo arrastrado por las tretas pergeñadas por los líderes debió ser ocultado a la vista de futuras generaciones de su relación con dioses paganos como Osiris, Saturno, Zeus, Júpiter, Mercurio, Marte, Isis, Venus, y otros.

De la última cita, el detalle revelador por excelencia consiste en discernir que el ocultamiento religioso judío al pueblo consistía meramente en desviar la mente de los creyentes de la época para que no se percataran que su sistema de devoción era el mismo que el usado por todos los demás pueblos tildados de idólatras y paganos. Lo único que los podía diferenciar cuando no caían ante las imágenes era su carácter meramente espiritual, libre de "ayudas" para la devoción, elementos "visibles", condición que al parecer les resultaba enormemente difícil de sobrellevar tal como les ocurre hoy día a millones de adoradores. Irónicamente acusaban a los demás pueblos como desviados por las "mentiras de Satanás" mientras ellos mismos les mentían a los suyos propios al negarles el conocimiento cierto de la historia con sus tretas monoteístas mal comprendidas, esto es en función del conocimiento heredado de la religión de pueblos más antiguos. De ese modo asignaron al "inefable" las letras de un dios que no lo era, pues su nombre era "pronunciable", pero desviado de tal manera que con el tiempo se vieron obligados a decir que lo era (es decir inefable) para evitar se descubriese la conexión con los nombres de los otros dioses de los pueblos politeístas.

Como a partir de Moisés en adelante los gobernantes religiosos judíos debían enseñar una religión monoteísta, sea por los motivos que fuere, desarrollaron conceptos mediante los cuales el pueblo podría asimilar sin percatarse sobre la llamada "mitología pagana", fuertemente denunciada al mismo tiempo como falsa, logrando imaginaran que su Dios IHUH era el antropomórfico y personal ser que los guiaba, protegía y los convertía en poderosos contra todos aquellos adoradores "distintos", y que por mantenerse "puros" en su adoración podrían acceder al favor de su Dios al punto de poder someter a otros pueblos y mantenerse libres de sus opresores o bien liberarse de ellos. Posee un parecido muy singular al actual catolicismo, donde los rituales y los conceptos relacionados con la divinidad se hallan misturados con claras estructuras teológicas denominadas "paganas", prácticamente un facsímil, un plagio de la mitología de pueblos antiquísimos pero ocultadas o escondidas de la vista del pueblo adoctrinado al colocarlas detrás de otros nombres y asociarlas con otras creencias. Un ejemplo notable es cuando los sinceros devotos le rezan a Maria, la Madre de Dios con el Niño sin darse cuenta que esas figuras son símbolos mitológicos de pueblos tildados de "paganos" e "idólatras" por su misma creencia, un absurdo total.

Dado que actualmente las ciencias antropológicas, arqueológicas, geológicas y biológicas han puesto al descubierto las mentiras bíblicas acerca del origen del hombre, esto ha llevado a muchos maestros religiosos a considerar dichos relatos bíblicos como alegóricos, pero al mismo tiempo con toda franqueza confiesan desconocer el significado del "pecado", la "caída", el "sacrificio redentor", etc., etc., siendo tales conceptos piedras fundamentales de las creencias religiosas impartidas. Sin darse cuenta instalan un conflicto, una paradoja, ante la cual, llamativamente muy pocos creyentes se percatan.

El forjador del cristianismo conocido como el apóstol Pablo, fue alguien que elaboró doctrinas que interpretadas del modo literal o textual resultan contradictorias, sin embargo carece de sentido noble alguno suponer sus escritos como enseñanza veladas, pues resulta mañosamente reiterativo al desarrollar lo que de modo indiscutible son explicaciones de pasajes bíblicos interpretados de modo textual.

Retornando al tema relacionado con el significado oculto del tetragrama, en otra cita una obra teosófica al reunir información de las más diversas fuentes comenta sobre los orígenes de dicho glifo:

"El culto a los principios macho y hembra se originó en el aspecto doble de la Luna, y terminó en los cultos distintos del Sol y de la Luna. Entre las razas semíticas, el Sol fue durante mucho tiempo femenino y la Luna masculina, procediendo esta última noción de las tradiciones de... (pueblos más antiguos). A la Luna la llamaron “el Señor del Sol”, Bel-Shemesh, antes del culto Shemesh. La ignorancia de las razones iniciales de semejante distinción condujo a las naciones al culto antropomórfico de los ídolos. Durante aquel período que no se encuentra en los libros Mosaicos, a saber, desde el destierro del Edén hasta el Diluvio alegórico, los judíos y los demás semitas adoraron a Dayanisi ..., el “Soberano de los Hombres”, el “Juez”, o el Sol. Aun cuando el Canon judío y el Cristianismo han convertido al Sol en el “Señor Dios” y en “Jehovah” en la Biblia, sin embargo la misma Biblia está llena de huellas indiscretas de la Deidad andrógina que era Jehovah, el Sol, y Astoreth, la Luna en su aspecto femenino, y libre enteramente del presente elemento metafórico que se le ha dado. Dios es un “fuego que consume”, aparece en el fuego y está circundado por él. No fue sólo en visión como Ezequiel vio a los judíos “adorando al Sol” (18). El Baal de los israelitas -el Shemesh de los moabitas y el Moloch de los amonitas- era el mismo “Sol-Jehovah”, y es hasta hoy el “Rey de la Hueste del Cielo”, el Sol, así como Astoreth era la “Reina del Cielo”, o la Luna. El “Sol de Justicia” sólo ahora se ha convertido en una expresión metafórica.

Para Padres tales como Orígenes y Clemente de Alejandría, la Luna era símbolo viviente de Jehovah; el Dador de la Vida y el Dador de la Muerte, el que dispone de la Existencia (en nuestro Mundo)."

Pero este "Jehovah" seguramente no era el Dios de Abrahám si debemos creerle en algo a la Biblia cuando enseña en Exodo que tal nombre le fue revelado a Moisés. Este debe ser el Iao antiguo, como dice en otra parte esta obra:

"Dice Fürst sobre el particular: El antiquísimo nombre de Yâho que en griego se escribe Iaw, parece haber sido el místico nombre con que los semitas designaron al supremo Dios, y sin duda alguna lo aprendió Moisés cuando su suegro Jethro, sacerdote cainita de Madian, le inició en la cueva de Hor–eb. La antigua religión caldea, cuyas huellas se descubren entre los neoplatónicos, llamaba Iaw (vhy ) a la suprema Divinidad entronizada sobre los siete cielos, el espiritual principio de luz denominado Nous 1057 por los griegos; quienes también le consideraron como Demiurgo 1058 , y equivalía en concepto al misterioso e inefable Yâho de los hebreos, que sólo se comunicaba a los iniciados. Los fenicios llamaban asimismo Iaw al Dios supremo, cuyo triliteral nombre mantenían secreto." 1059 .

Ahora podemos comprender los motivos por el cual los nombres judíos en caldea se apuntaron para que el prefijo comenzara con lo que sería el "nombre completo" de la divinidad, esto es "Iao-xxx", el cual no tendría nada que ver con el nombre de cuatro letras o el tetragrama. La obra continúa exponiendo:

"En las joyas gnósticas descritas por King1054 aparece frecuentemente repetido el nombre de Iao, que suele confundirse con el de Ievo, correspondiente a uno de los genios antagonistas de Abraxas; pero ni uno ni otro han de equipararse al Jehovah de los judíos, por lo que conviene fijar la significación de este último nombre. En efecto, muy extraño nos parece que tantos y tan eruditos arqueólogos no advirtiesen que hubo más de un Jehovah, y que no rechazaran la suposición de que lo inventó Moisés. Iao es seguramente un título de la suprema Divinidad, y forma parte del inefable nombre; pero ni tuvo origen hebreo, ni tampoco lo emplearon exclusivamente los hijos de Israel,..."

"Por lo tanto, conviene distinguir entre el Iao de los Misterios, venerado desde la más remota antigüedad por los iniciados de todos los países, y los fonéticos remedos del mismo nombre, tan desdeñados por los gnósticos (Jehovah). ... Los sagaces talmudistas se resguardaron durante muchos siglos de toda acusación tras los puntos masoréticos; pero como la verdad ha de prevalecer al fin en todo, sabemos hoy que el nombre Ihoh (hvhv) ha de leerse Iahoh o Iah y no Jehovah. El Iah de los hebreos es evidentemente el Iachos (Baco) de los Misterios, de quien esperaban las almas su liberación, e indistintamente se le denominaba Dionysio, Iachos, Iahoh y lah1082. Así, pues, estaba Aristóteles en lo cierto al identificar a Ion hvhv, con Ormuzd y a Plutón con Ahriman, pues el Dios de los cielos, Ahuramazda, monta en una carroza tirada por el caballo del sol; y según cita Dunlap, concuerda con esta alegoría aquel pasaje que dice: Alaba por su nombre Iah (יה) al que galopa por los cielos a caballo 1083 . El mismo Dunlap nos dice que los árabes llamaban Iok a Iah y lo simbolizaban en figura del caballo del sol, equivalente al Dionysio de los griegos1084; y añade que Iah es la pronunciación suavizada de Iach, por mudanza de la h ch en h h, y la s suaviza la h. Los hebreos expresaban la idea de vida indistintamente por una ch o por una h, pues tanto chiach como hiah significan ser; y así Iach equivale a “Dios de Vida” y Iah a “Yo soy”1085. Por lo tanto, bien podemos citar aquel pasaje de Amonio que dice: Ogugiâ me llama Baco; Egipto cree que soy Osiris; los musianos me titulan Ph’anax; los indos dicen que soy Dionysio; los misterios romanos me dan el nombre de Liber; y los árabes el de Adonis. A esto cabe añadir que el pueblo escogido le llamaba Adonai y Jehovah."

Ha sido tanto el embrollo de nombres y sustitutos que resulta confuso entender quién es quién. El siguiente comentario permite apreciar el significado del nombre "corto" "Yah" o "ia", sobre el que todos insisten es una forma abreviada de Jehová o Yahvé.

"Los más eminentes cabalistas colocaron siempre a Sephira en el vértice superior del triángulo; a la derecha Chochma (Sabiduría, principio activo–masculino llamado Jah (hy) y a la izquierda Binah (Inteligencia) principio pasivo femenino llamado también cnyk o Jehovah (hvhy). Así el Dios de Israel era el aspecto femenino de la Triada; pero cuando los talmudistas refundieron todos estos conceptos en un solo Dios vivo, transmutaron a Jehovah en Adonai (el Señor),..."

De modo que "Yah" (si bien se halla escrito hy debería ser solo la "iod") es el "principio activo masculino" y se halla separado de hvhy (ihuh), el cual sería el "principio pasivo femenino". Ambos serían el IAO, o mejor expresado, provendrían de él.

"Los textos Elohíticos se volvieron a escribir 500 años después de la fecha de Moisés, y los Jehovíticos 800, con arreglo a la autoridad de la misma cronología bíblica. Por esto se sostiene que la deidad, representada como el órgano de la generación en su forma de columna, y como símbolo del órgano de doble sexo en el valor numérico de las letras de su nombre -el Yod, o “falo” y Hé, la “abertura” o la “matriz” según la autoridad kabalística-, es de una fecha muy posterior a la de los símbolos de Elohim, y ha sido tomada de los ritos exotéricos paganos; y he aquí que Jehovah esté al nivel de los Lingam y Yoni que pueden verse a los lados de los caminos de la India. Así como el IAO de los Misterios era distinto de Jehovah, el Iao y Abraxas posterior, o Abrasax, de algunas sectas gnósticas, era idéntico al Dios de los hebreos, el cual era lo mismo que el Horus egipcio."

A su vez, la designación más antigua de la deidad lunar era simbolizada por un círculo y un bastón, como si fuera el número "10". En la escritura jeroglífica egipcia el bastón era la letra "i" simbolizada por una caña, y el círculo con unas rayas inspirado de la placenta, era una letra de posible sonido "je", semejante a la letra "het" fenicia y hebrea. Los nombres de Amon-Ra (imn-r'), Anubis (inpu) y Atón (itn) comenzaban con la letra "i", posterior "iod" hebrea. Así, si existe alguna relación entre la "iod" y la "het" como nombre de la deidad judía tal como aparece en la tumba de Uzías, con ayuda de los signos egipcios podríamos inferir su uso para el nombre de "Judá" ubicado de prefijo como "nombre completo" asociado al sufijo "udh" para significar "ioh (10, iihe)-glorioso" (iohudh).

"Eustaquio declara que IO significa la Luna , en el dialecto de los argianos; era también uno de los nombres de la Luna en Egipto. Jablonski dice: Ioh, Egyptüs Lunam significat neque habent illi, in communi sermonis usu, aliud nomen quo Lunam designent proeter IO. La Columna y el Círculo (IO), que era para Pitágoras el número perfecto contenido en la Tetraktys (16), se convirtió más tarde en un número eminentemente fálico, principalmente entre los judíos, para los cuales es el Jehovah macho y hembra."

Si bien IO parece ser la antigua luna, poco tendría que ver con el sonido del "io" hebreo tal como aparece escrito. La voz "io" de los prefijos teofonos "acortados" (de "ieo" a "io") se apoyan en la "uau" y no en la "he" o en una posible "het", letra usada para designar vida, como para el nombre de "heua".

"...Por otra parte, Jehovah tiene, como puede demostrarse, una variedad de etimologías, pero sólo son verdaderas las que se encuentran en la Kabalah. .... (Ieve) es el término del Antiguo Testamento, y se pronunciaba Ya-va. (ieue, iaua). ...“Jehovah”, en el mejor de sus aspectos, es Binah, “la Madre mediadora Superior, el Gran Mar o Espíritu Santo”, y por tanto, es más bien un sinónimo de María, la Madre de Jesús, que de su Padre; siendo esta “Madre, la Mare latina”, el Mar, significa también aquí Venus, la Stella del Mare o “Estrella del Mar”."

"En el Libro de Druschim (30), en el Talmud, se hace una distinción entre esos grupos (metafísicos), que es la explicación kabalística correcta. Dice así: Hay tres Grupos (u órdenes) de Sephiroth: 1º Los Sephiroth llamados los “Atributos Divinos” (abstractos); 2º Los Sephiroth físicos o siderales (personales); un grupo de siete, el otro de diez; 3º Los Sephiroth metafísicos, o perífrasis de Jehovah, que son los tres primeros Sephiroth (Kether, Chochman y Binah), siendo los siete restantes los siete Espíritus (personales) de la Presencia (también de los planetas). La misma división tiene que aplicarse a la primaria, secundaria y terciaria evolución de Dioses en cada teogonía, si se desea traducir esotéricamente el significado. No debemos confundir las personificaciones puramente metafísicas de los atributos abstractos de la Deidad, con su reflejo: los Dioses Siderales. Este reflejo, sin embargo, es en realidad la expresión objetiva de la abstracción; Entidades vivientes y los modelos formados según aquel Prototipo divino. Además, los tres Sephiroth metafísicos, o la “perífrasis de Jehovah”, no son Jehovah; este último mismo, con los títulos adicionales de Adonai, Elohim, Sabbaoth y los numerosos nombres que se le prodigan, es quien es la perífrasis del Shaddai (...), el Omnipotente. El nombre, por cierto, es una circunlocución, una figura demasiado exagerada de retórica judía, y siempre ha sido denunciada por los ocultistas. Para los kabalistas judíos, y hasta para los alquimistas cristianos y rosacruces, Jehovah era un biombo conveniente, unificado por el repliegue de sus muchos tableros, y adoptado como substituto; el nombre de un Sephira individual, siendo tan bueno como otro cualquiera, para aquellos que estaban en el secreto. El Tetragrammaton, el Inefable, la “Suma Total” sideral, no fue inventado con otro propósito que el de extraviar al profano, y simbolizar la vida y la generación (31)."

Dicho esto, así tan crudamente, puede resultar (y de hecho resulta) chocante y hasta repugnante a millones de personas creyentes que sinceramente creen otra cosa. Sin embargo, existen cientos de pruebas, miles de kilómetros de escritos antiguos y modernos realizados por una legión de estudiosos serios durante siglos mediante los cuales se prueba fuera de toda duda que el cristianismo fue desde sus mismos inicios una tortuosa amalgama de conocimientos esotéricos cuyas fuentes se pueden rastrear en casi todas las religiones paganas, edificada sobre la base de la ya corrompida manifestación exotérica de la religión judía hasta sus mismas raíces ocultas, acabando por producir un engendro enfermizo y degradante del pensamiento religioso peor que el desarrollado en sus inicios y más pervertido y perjudicial que el ostentado por los "idólatras paganos engañados por el Diablo". No debería asombrarnos los motivos por los cuales tantos escépticos enfrentaran a tantas obtusas manifestaciones de fe y devoción regida por poderes eclesiásticos durante siglos hasta nuestros días, pudiendo comprender con enorme facilidad y hasta justificar plenamente a pensadores tan extremos como Nietzsche.

Palabras más palabras menos, a fin que el lector pueda comprender el sentido de estos extractos, el resultado de los estudios sobre religión, la Biblia, mitología comparada, escritos de los llamados Padres de la Iglesia Católica y por ende de sus diversas ramas cristianas y de fuentes gnósticas y cabalísticas han permitido comprender que la misma Biblia no es otra cosa que una desfiguración de conceptos religiosos ancestrales considerados como "verdades" antiquísimas, una desfiguración más audaz y mucho más adulterada y perniciosa que las llevadas a cabo por otros pueblos a partir de esas mismas fuentes, entrecruzadas a menudo entre sí durante el transcurso de las edades, conocimientos tomados y vueltos a reelaborar por grupos espiritualistas de los distintos pueblos de la tierra, desarrollando creencias adornadas con variaciones acorde a sus propias vivencias y lenguas, los cuales llegaron hasta nuestros días en las distintas mitologías conocidas, como la griega, egipcia, asirio-caldea, inda y china.

Redondeando ideas anteriores

Habíamos visto cómo en sellos reales se solía referir a la provincia de Judá con las letras יה o en las fenicias tal como aparecían y se aprecian en la imagen de la derecha. Ahora bien, la "iod" fenicia representaría el símbolo fálico, el pene erecto de un hombre inclinado para copular, una configuración más ingeniosa que la caña egipcia y el obelisco erguido, así como la equivalente letra hebrea actual, apenas una figura en forma de una coma, un pequeño falo, una especie de pequeña cabeza con una cola o cuerpo menor unido; y la letra "he" a la parte femenina del hombre, su complemento, una especie de "F" o "E" en inverso, una figura que cercana a la "iod" semejaría a una figura lista para recibir la introducción del pene y la inseminación para la continuación de la vida. A veces aparece en una forma "consentida", como de frente, y en otras como de "espalda", siendo como perseguida por la "iod". La letra "he" hebrea actual posee una abertura en su extremo izquierdo, de "espalda" a la "iod", las letras fenicias por lo general indican la abertura en la forma de un útero de "espalda" a la "iod", y su origen egipcio corresponde a una figura humana donde se señala la zona ventral, también una especie de laberinto para indicar el "centro" de algo resguardado, protegido. La otra letra similar, la "het" parece provenir del círculo, una figura para simbolizar vida, como el sol que da vida, de allí el círculo con rayas, otra figura egipcia que representa una placenta, explicando ello la razón de la similitud con la letra "he" y sus parecidos en los distintos alfabetos antiguos.

De modo que aquello que estamos rastreando, la pronunciación de una serie de letras, debe responder a su significado más antiguo, desvanecido por las propias disposiciones culturales de los sucesivos pueblos ante lo ignorado y lo creído, y esas letras deben encerrar el significado de la facultad de engendrar y continuar la existencia, símbolos desarrollados por los hombres primitivos más sobresalientes del conjunto de las primeras sociedades, los sabios, los cuales estuvieron relacionados con la espiritualidad, la magia y las ciencias. Y este significado, alejado más de su sentido gramático posterior que de su sentido figurado primitivo, debería leerse como se leen hoy día distintos signos gráficos.

Podría arrancar desde sus inicios como "ii-he", una forma básica, de la cual, al agregar otras palabras, como el "ud" para significar "glorioso"  o "enaltecido" se arribaría a "ii-he-ud", el que a su vez pasaría a pronunciarse también como "ieud". Una "he" al final pasaría a señalar otra vez el femenino, ante lo cual podría muy bien pasar a referirse a una región o porción de tierra donde es posible la vida, donde viven comunidades. Las áreas o territorios desde la antigüedad siempre recibieron nombres femeninos (Europa, Libia, Asia, etc.), motivo por el cual ahora una región donde viven los descendientes de "ieud" o aquellos que llevados por sus sabios sacerdotes observan la veneración de las "fuerzas de la vida", del I y del H, de letras que representarían a un dios responsable de la misma, su dios, aquel que es "ud" o glorioso, fácilmente llegamos a la expresión "iieuda", para significar la tierra donde viven los descendientes de "ieud" o los adoradores del enaltecido, el "ud" o glorioso "ie", "ii-he", יה o IH.

Y aquí es cuando arribamos a la conclusión más sencilla y la mejor creída por eso. IH (יה) no sería la "forma corta del tetragrama", una especie de abreviación del nombre "completo", sino la forma original de los atributos de la deidad venerada, de la cual se elaboró posteriormente la mal llamada "completa". Aquella que llamamos "completa" no sería otra cosa que una sofisticación ulterior, un agregado a la sencillez primigenia de IH o "ii-he" para formar el "I-Heua", una "Heua" tanto con "he" como con "het", la madre de todo viviente, la que junto al portador del "germen" o semilla simbolizado por el pene erecto, la letra "iod" ó I procrean, mantienen la continuación de la vida humana. El tetragrama no sería otro que יחוה acorde a la manera actual de verter el nombre de Eva, una forma perfectamente posible, cuya "het" (ח) ha sido intercambiada con la "he" (ה) tal como ocurrió con el nombre de la región donde vivieron los devotos de dicha deidad, nombre al cual posteriormente se le otorgó una significación diferente atento al desarrollo del lenguaje hebreo, pasando a significar el símbolo masculino de la "iod" por "ese" y la parte femenina por "es", "viviente", "existente" ó "será", desvaneciéndose de esta manera con el tiempo el significado inicial.

Y si de pronunciar se trata, la versión griega de la LXX no nos deja sin información. La "iod" (י) hebrea se pronuncia como una "i", iñada tal vez, y חוה se pronuncia "eua", ante lo cual el nombre se expresa simplemente como "ieua", una coincidencia pasmosa con la puntuación masorética que otorga la misma voz al puntuar las letras יהוה.

Así, la forma en futuro "ieue" o la causativa "el será lo que quiera" serían desarrollos linguísticos posteriores para la forma primigenia "ieua" ("iieua"  o "iiheua"), y eso, por su simpleza y coincidencias, sería todo.

Conclusión

Obviamente, sobre todo lo visto hasta ahora, incluyendo los doce capítulos precedentes, cualquier lector que hasta aquí halla llegado probablemente configure a los pocos que buscan llegar al fondo de todo asunto, al menos para tener una idea general sobre el mundo religioso actual. La evolución religiosa es un hecho, pero un hecho efímero, falso, ilusionista. Tal como las especies animales se diversificaron de troncos comunes, así las ideas, creencias y yugos religiosos se diversificaron de troncos comunes formando nuevas "visiones" a fin de entretener y dominar al ser humano en las más variadas ideas espirituales. Pertenecer a tal o cual confesión carece de importancia alguna, y solo los de espíritu libre pueden disfrutar de la libertad que el conocimiento fundado les permite acceder. Francamente desconozco amigo lector cuántos puedan comprender la profundidad de estas palabras, pero sin importar los pensamientos particulares al respecto, agrego con total convicción que la única vida meritoria es aquella que se vive respetando a los demás en trato amable y firme mientras podamos ayudar en lo posible a avanzar aunque más no sea unos pocos metros en el discernimiento más provechoso, tranquilizador y feliz de la existencia. El progreso es puramente personal, jamás colectivo. No es de masas sino de individuos.

Personalmente considero las religión esotérica como un mal a la humanidad, sus enseñanzas se hallan tan enredadas que siquiera los adeptos más avanzados las entienden ni se hallan plenamente seguros de sus promesas, y hasta los más honrados estudiosos confiesan no haber llegado a comprender y fundamentar sus principios más esenciales. Aquí también reina la incertidumbre sobre la trascendencia individual, cuya diferencia primordial parece apoyarse fundamentalmente en la gran cantidad de información compleja para mantener ocupadas las mentes más brillantes sin llegar nunca a resolverlo.

Particularmente prefiero la sencillez arcaica, deshecho las elaboraciones posteriores, que confunden y desorientan a las personas en múltiples ideas erróneas.

Tanto camino recorrido para enterarse que la adoración católica a Maria equivaldría lo mismo que a I-Heua (Jehová o Yahvé), y que esta divinidad representa tan solo a una deidad menor y no al supremo Dios resulta en una burla a la inocencia de millones de personas.

A lo sumo "Ii-Hehua" representa el amor más hondo y sublime entre el varón y la mujer, una relación tal que parece mejor vivida en el plano ilusorio que en el real. Asimismo, continuando con el plano ilusorio, sin duda todo ser humano inteligente desearía una continuación evolutiva de su propia existencia. La inconmensurable grandeza del cosmos material induce a considerarlo, la matemática permite calcularlo, solo su realidad, si existe, podrá ser vista o vivida luego de la muerte, mientras tanto este sentimiento tan profundo solo reina en la intimidad más recóndita de cada individuo en función de su desarrollo intelectual presente.

Y solo hasta aquí podemos asegurar públicamente que esto es una verdad, un hecho indiscutible.

¡Noten hasta dónde hemos llegado rastreando tan solo la pronunciación del Tetragrama!....

 

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