Considerando el testimonio de la LXX

Considerando el testimonio de la LXX

La LXX no parece un testimonio muy fiable, contiene errores en la transliteración o trascripción de muchos nombres, no obstante en su conjunto, tratando de salvar los errores humanos que invariablemente siempre están listos para infiltrarse en una afanosa tarea de copiados a mano, quizás nos permita acceder a ciertas conclusiones válidas.

Para comprender algunos aspectos básicos veremos primero algunas características de la lengua griega y luego unas tablas donde analizaremos las construcciones gramaticales de diversos nombre bíblicos.

Los griegos tenían cuatro letras para las vocales, no obstante poseían cinco sonidos vocálicos. Las cuatro letras vocales griegas eran: A,a (alfa); E,e (epsilon); O,o (omicrón); e U,u (ypsilon). La última letra, la "ypsilon", tenía la particularidad de ser una "u" o una "i". Si no aparecía seguida de otra vocal era "i" (y griega, no "iota"), pero si seguía a cualquier vocal (a,e, u o) se convertía en "u". Tanto la "iota" ( I, i ) como la "omega" ( W, w ) no se consideraban vocales aunque sonaran de modo semejante.*2

El "OU, ou" (ou) griego podía adoptar dos formas distintas en una transliteración o trascripción de otro idioma. Una, la voz o sonido real que era pronunciado en la otra lengua, y la otra para indicar el sonido de la "u" aunque en la lengua de origen no sonara ninguna "o" antes de la "u". Ese era el caso para los nombres teofonos hebreos que analizamos, pues no hay nombres que sonaran en alguna parte de su pronunciación como "ou". Veamos algunos ejemplos para aclarar:

Nombre TM transc. Hebr Grg. LXX transc. Grg. fuentes
Ishui, Yisví יִשְׁוִי iisevi Isoui Isoui 1Cro.7:30
Jehús, Jebus יְעוּשׁ ieush Ιαους Iaous 1Cron.7:10
Jehus, Yehús יְעוּשׁ ieush Ιαις  Iais 1Cron.8:39
Jusai חוּשַׁי husai Cousi Jousi 1Cron.27:33

El caso del "Iaous" griego de Jehús de 1 Cron.7:10 no necesita colocar la "o" (omicrón) para formar la "u" si ya tiene la "alfa" delante, pero resulta evidente que en esta trascripción la "a" de "alfa" es la vocal oculta compañera de la "iod" que en el TM puntúan para que suene "e" en vez de "a" (un sefardí pronuncia "ieush"), la "o" viene de la "ayín", al ser interpretada como tal en la trascripción alfabética, ante lo cual la "ypsilon" se convierte en "u". Si la "ayin" fuera interpretada como una "a" no habría sido necesario colocar la "omicron". En 1Cron.8:39 parece que un copista griego creyó que estaba mal escrito y consideró la "ou" como impropia, de allí que anotó la "iota" en su lugar creyendo que la "ypsilon" sonaba como "i", para evitar, posiblemente según el, confusión, pero obviamente no tuvo en cuenta el valor hebreo de la "uau". Un ejemplo muy claro de la innecesaria voz "o" hebrea es el caso para Jusai de 1Cron.27:33. En griego toman la "het" como "ji" y la "uau" como "u", de allí que para escribir "ju" necesiten escribir "jou". En hebreo actual la "shin" debe ir acompañada de una "a" y terminando en "i" al final, pero los griegos simplemente transcribieron "si" sin intercalar vocal alguna, suponiendo de este modo que debió ser una trascripción alfabética del hebreo al griego desconociendo la pronunciación de dicho nombre. El primer ejemplo de Yisví sirve para ilustrar cómo la "uau" en la actualidad también puede tomar el valor de una "v", algo que obviamente no sucedía en la antigüedad, de lo contrario los griegos habrían escrito "Isbi". La "v",  similar a la "b", es posterior en hebreo. Y con respecto a la "ou", los hebreos no pronunciaban nunca "isoui", no hay ninguna "o" indicada en el TM, pero los griegos la necesitaban para pronunciar la "u" de la "uau".

Justamente es por ese motivo que en la LXX, cuando escriben las letras del abecedario tal como aparecen por ejemplo en el Salmo 119 en el TM (118 LXX) para la letra "uau" hebrea escriben "ouau", esto es "ouau" cuando en realidad solo estaban reproduciendo la voz hebrea "uau".

De allí que en distintos nombres judíos cuando hallamos el diptongo "ou", en realidad el sonido más fiel que se estaba tratando de reproducir era simplemente la voz de una "u" y no "ou", como en el caso del nombre "Judá".

Nombre TM transc. Hebr Grg. LXX transc. Grg. fuentes
Judá2 יְהוּדָה  iehudah IOUDA  iouda (iuda) Bodmer s.II
Sual שׁוּעָל  sual soual  soual (sual) 1Cron.7:36

En nombre "Sual" es otro ejemplo muy evidente sobre lo que estamos hablando.

Analizando los nombres teofonos en la LXX

Veamos ahora más de cerca el caso de los nombres teofonos. La LXX cada vez que transcribía, transliteraba o traducía un nombre judío, la parte de la voz proveniente de lo que en la actualidad podemos ver en hebreo como una secuencia trilítera del tetragrama, por lo general anotaba, si aparece como prefijo casi todos "iw" (io); y si es sufijo por lo general "ia" (ia) y "iou" (iou), y en algunos casos apuntaron "iaV" (ias), y también "iouV" (ious).

Veamos algunos ejemplos de nombres tal cual como aparecen en traducciones al español:

Nombre TM transc. Hebr Grg. LXX transc. Grg. fuentes
Abiud אֲבִיהוּד  abi-ihud Abioud  Abioud 1Cron.8:3
Amarías אֲמַרְיָהוּ  amareiahu Amadia  Amadia 1Cron.24:23
Ammihud עַמִּיהוּד  ami-ihud Amioud  Amioud 1Cro.7:26
Delaía דְלָיָהוּ  delaiahu Dalaia  Dalaia 1Cron.24:18
Elías אֵלִיָּהוּ  eli-ia-hu Hliou  Eliou 1 Rey.19:1
Elihú אֱלִיהוּ  eli-ihu Eliou  Eliou 1Cron.26:7
Eliu אֱלִיהוּ  eli-ihu EliouV  Elious Job 32:4
Ezequías חִזְקִיָּהוּ  hizeki-ia-hu Ezekiou  Ezequiou Isaías 1:1
Isaías יְשַׁעְיָהוּ  iesaeiahu Hsaiaς  Esaias Isaías 1:1
Jehu יֵהוּא  ie-hu Iou  Iou (iu) 2 Rey 9:13
Jilquías חִלְקִיָּהוּ  hileqi-ia-hu Celkia  Jelquia 2 Rey.23:4
Joab יוֹאָב  ioab Iwab  Ioab 1Cron.27:7
Joacaz יְהוֹאָחָז  iehoahaz Iwacaς  Ioajas 2Rey.23:31
Joacim יְהוֹיָקִים  iehoiaqiim Iwakim  Ioaquim 1Cro.3:16
Johanam יְהוֹחָנָן  iehohanan Iwanan  Ioanan 1Cron.26:3
Jonatan יְהוֹנָתָן  iehonatan Iwnaqan  Ionatan 1Cro.8:33
Josafat יְהוֹשָׁפָט  iehosapat Iwsafat  Iosafat 2 Rey.9:2
Josías יֹאשִׁיָּהוּ  io'si-ia-hu Iwsiaς-iou  Iosi(as-ou) 2 Rey.22:1, Sof.1:1
Judá יְהוּדָה  iehudah IOUDA  Iouda Bodmer s.II
Uzías עֻזִּיָּהוּ  uzi-ia-hu Oziou  Oziou Isa.1:1
Sofonías צְפַנְיָה  tsepaneiah Sofonia  Sofonia Sof.1:1
Zebadías זְבַדְיָהוּ  zebadeiahu Ζαβαδιας  Zabadias 1Cron.26:2

Queda claro ahora, que en todos los casos donde aparece "ou" en la LXX en realidad el sonido hebreo original era simplemente "u". De allí que los nombres vertidos al español pasan por alto el sonido de la "o".

Analizando los nombres hebreos del TM (texto masorético) podemos descubrir las siguientes variantes teofonas según puntúan para su pronunciación actual:

  1. Secuencia trilítera para pronunciar "ihu", esto es "iu". (h sin sonido)
  2. Secuencia trilítera para pronunciar "iahu", esto es "iau". (h sin sonido)
  3. Secuencia trilítera para pronunciar "ia-hu", esto es "ia-hu", (h espirada)
  4. Secuencia trilítera para pronunciar "ie-hu", esto es "ie-hu".(h espirada)
  5. Secuencia trilítera para pronunciar "iehu", esto es "ieu". (h con o sin sonido)
  6. Secuencia trilítera para pronunciar "ieho", esto es "ieo" (h con o sin sonido)
  7. Secuencia bilítera para pronunciar "iah". (h sin sonido)
  8. Secuencia bilítera para pronunciar "io".

Las secuencias, como veremos más adelante, no corresponden en hebreo en su totalidad al nombre teofono, sino solo una parte de ella. La contraparte en griego en la LXX de las distintas secuencias vierte para cada caso del siguiente modo.

  1. "iou", esto es "iu", también "ious", (concordante en parte, pues a veces agrega una s).
  2. "ia", también "ias" (deja fuera la u y en ocasiones agrega una s o una n).
  3. "iou", esto es "iu"; también "ia" y a veces "ias" y "ian".
  4. iou, esto es iu, (deja fuera la e)
  5. "iou", esto es "iu", (deja fuera la e y es concordante con la h muda).
  6. "io", (deja fuera la e y concuerda con la h muda).
  7. "ia", (concordante)
  8. "io" (concordante)

Hasta ahora tenemos solo tres concordantes, los otros cinco no concuerdan con el TM. El total de las formas griegas llegan a cinco distintas, pero básicamente cuatro son "iou", dos son "ia" y dos son "io"; es decir, solo tres formas griegas básicas para las ocho distintas formas de pronunciar hebreas.

Se puede notar que en griego los "iou" no revelan que después de la "iod" y su correspondiente "iota" griega, exista la vocal "a", donde así es señalada en el TM, pasando simplemente a pronunciar la "uau", tal como ocurre también en el TM para ciertos nombres. Ello podría indicar un cambio posterior introducido por los masoretas o bien una pista para notar algo diferente, dado que la LXX a documentado los nombres antes de las puntuaciones judías. Por ejemplo, el caso para Elías y Eliú los nombres griegos son exactamente iguales, no así en el TM, donde para el de 1 Rey.19:1 aparece una "a".

Sigamos ahora con otros aspectos. Toda secuencia en hebreo compuesta de dos letras, como el ejemplo de Sofonías, culminan siempre en "ia", no obstante algunos que poseen la secuencia trilítera como el caso de Amarías también culminan en "ia" algunas veces.

Por otro lado, existen casos donde la forma griega cambia. Uno donde la secuencia trilítera del sufijo pasa a "ian" (ian) en diversos nombres, como ocurre a veces para Jeremías, y el otro es Josué, el cual como prefijo pasa a "ie" (ie) siempre.

Nombre TM transc. Hebr Grg. LXX transc. Grg. fuentes
Jeremías יִרְמְיָהוּ iiremeiahu Ieremian Ieremian Jerem.1:1
Josué יְהוֹשֻׁעַ iehosua Ihsouς Iesous Jos.1:10
Josué יְהוֹשֻׁעַ iehosua Ihsoue Iesoue 1Cron.7:27
Josué (NC) יְהוֹשֻׁעַ iehosua Ihsoun Iesoun Num.13:16
Josué-Jesuá יֵשׁוּעַ iesua Ihsouς Iesous Esd.2:2
Oseas הוֹשֵׁעַ hosea Wshe Osee Oseas 1:1
Oseas הוֹשֵׁעַ hosea Aush Ause Num.13:16,

Uno puede imaginar que la forma "ian" griega de Jeremías proviene de la semejanza entre la "ipsilón" con la "ny" (u n), por cuya semejanza podría formar el sufijo "iau", la cual concordaría con la tradición judía masorética tal como es pronunciada hoy día por un judío sefardí. Sin embargo, cotejando los pasajes griegos uno descubre que en realidad la forma "ias" y "ian" son variantes del "ia" según el sentido dado a los nombres en la oración y no se debe a error alguno.

Aún existen otros casos más, que los expongo aparte debido a su singularidad. Es para el nombre de Jozacar y Jehozabad que aparecen en 2Rey.12:22.

Jehozabad (NC) יהוֹזָבָד  ihozabad  Iezebouq  Iezebouth  2Rey.12:22
Yozakar (BJ) יוֹזָכָר  iozakar  Iezicar  iezijar  2Rey.12:22

Aquí la LXX deja de lado la "uau", como si fuera muda, pasando directamente a la "z". Deberían haber escrito "ieozebout" y "iozijar", pero escribieron como si la "uau" no existiera, a lo mejor porque no se hallaba, tal como aparece escrito correctamente para otros nombres cuya secuencia hebrea son la "iod" y la "zain" iniciales, como por ejemplo el de Jizrayá de 1Cron.7:3 donde la LXX escribe "iez..". En cuanto a Jehozabad, escrito para leer en griego "iezebuth", ese nombre aparece tal cual con las mismas letras hebreas en 1Cron.26:4, y allí, ¡oh sorpresa!, en la LXX aparece escrito con el clásico "iw" griego, para leer "iozebuth".

Este caso nos puede explicar algo más sobre Josué. Los griegos nos dan a entender, si no es error original o posterior, que las tres letras hebreas se traducen efectivamente "ieo", pero que ellos por determinación o porque a lo mejor les resultaba molesto a su dicción expresarlo, eligieron el "io" y dejaron escasas pistas para indicar que la presencia de la letra "he" indicaba el sonido "ie". Actualmente los sefardíes pronuncian simplemente "io" en ambos, dejando muda la "he" del primero al expresarlo como "iozabad".

Ello hace que debamos agregar a las formas griegas solo un tipo más, el raro "ie" (el "ian" queda fuera) . Con ello tendríamos para ocho (8) formas hebreas solo cuatro (4) formas griegas de las cuales solo tres (3) serían concordantes de modo integral y una (1) de modo parcial.

En el caso de "Josué", la forma griega es la misma que la usada para "Jesús", pero el "iesous" griego no se corresponde con la grafía hebrea del TM, adoptando un estilo diferente del clásico "iw" (io) para todos los demás nombres, algo obviamente raro. De ello se han dado cuenta traductores posteriores, por eso nosotros conocemos la forma "Josué" de "iosue" y no "jesus". El nombre "Oseas" se halla para mostrar de dónde viene "Josué", con lo cual queda indicado que la parte teofona solamente corresponde a la primera letra o "iod" hebrea. A su vez aparecen las dos formas distintas para "Oseas" tal como se halla en la LXX para el mismo nombre hebreo.

De los cuadros podemos inferir varias cosas. Llama la atención que ciertos nombres que en hebreo se pronuncian "iau" en griego escriban "iou".

¿Porqué motivo para el nombre de Eliu los griegos escribieron la misma terminación que para Elias? ¿Porqué para Isaías sí colocaron la "a"? Parece que hubo cambios, o falta de acuerdo, o quizás nos estén indicando otra cosa.

Un caso muy notorio e interesante es el nombre Jehú. Un judío sefardí actual lo pronuncia "ie-hu". ¿Porqué motivo los griegos escribieron IOY (iou)? Es patente que simplemente estaban transmitiendo el sonido "IU". ¿Porqué motivo no aparece la "e"? Se sabe que en documentos asirios el nombre de este personaje aparece escrito como para pronunciar "iau". ¿Porqué no escribieron los griegos "iau", tal como suele verterse esta secuencia trilítera por ciertas corrientes lingüísticas actuales (yahu)?

Porque motivo, por ejemplo, el "iou" griego se aplica del mismo modo para cuatro distintas formas hebreas.

La parte "ia" concordaría con el "ia" de "aleluia" cuando es escrito en la LXX y en los textos cristianos, así como con la forma corta del nombre cuando aparece aislado solamente en el TM (la LXX no transliteró ninguna forma corta) y como es pronunciada por los judíos, sonido que se corresponde a muchos casos donde en las secuencias teofonas se expresa la voz "ia", como el caso de Elías cuando se pronuncia "eli-ia-hu. Los griegos, en la mayoría de los casos, pasaron por alto la vocal que acompaña a la "iod". ¿Porqué?

  Frm.hebreas equiv. griegas voz real
1 ihu, (iu) iou, ious iu, ius
2 iahu, (iau) ia, ias, ian ia, ias, ian
3 ia-hu iou, ia, ias iu, ia, ias
4 ie-hu iou iu
5 iehu, (ieu) iou iu
6 ieho, (ieo) io, ie* io, ie*
7 iah, (ia) ia ia 
8 io io io

* casos raros.

Pareciera que cuando escribieron "iou", esto es para nosotros "iu", en lugares donde aparecía "ia-hu", "ie-ho" y "iehu" al igual que en "ihu", a lo mejor habrán querido manifestar que en todos esos casos dicha secuencia significaba "i-hu", esto es "i (para recordar al dios cuya primera letra es la "iod")-el mismo", ante lo cual la vocal "a" o "e" no tenía importancia de cual se dijera porque formaba parte de un agregado posterior, como ya veremos en unos ejercicios que haremos.

No obstante para "iahu" establecieron una diferencia, pues en dicha forma hebrea no trascribieron nunca "iou" (iu). Por otro lado, para la forma "ia-hu" en algunos casos adoptaron la misma forma que para "iahu" (salvo "ian"), esto es la "ia" y "ias". Ello no ocurre ni para el "iehu" ni el "ie-hu", es decir donde aparece la "e", pero sí parecen flaquear ante la presencia de la "a".

Para "ieho" siempre es "io", salvo en Josué que escriben "ie"; y para "iah" concuerda en todos.

Si uno escucha cómo pronuncian los judíos sefarditas distintos nombres nota que no suelen diferenciar entre el "ia" con puntito y el sin puntito, lo mismo que entre el "iahu" y el "ia-hu"; y los "ia" pueden convertirse en "iahu" y en "ia-hu" sin dejar de ser o representar el mismo nombre.

      hebreo TM           LXX griega
prefijo transl. prefijo transl.
יוֹ  io  iw  io
יְהוֹ  ieho  iw, ih*2  io, ie*2
יֵהוּ  ie-hu  iou  iu
יְהוּ  iehu, iu*1  iou  iu
sufijo transl. sufijo transl.
יָה    ia, iaV  ia, ias
יָּה    ia, iou, iaV  ia, iu, ias
יהוּ  ihu  iou  iu
יָהוּ  iá, iahu, ia-hu  ia, iou, iaV, ian  ia, iu, ias, ian
יָּהוּ  ia-hu, iahu  iou, ia, iaV  iu, ia, ias
_*1:_Solamente_para_Judá  
_*2:_Solamente_para_Josué_y_Jehozabad  

El cuadro superior permite apreciar en su conjunto todas las formas teofonas que señalan al tetragrama y sus correspondientes equivalencias halladas en la Septuaginta. En total existen nueve (9) formas masoréticas. Para los prefijos tenemos cinco formas para cuatro estilos masoréticos, de las cuales dos (2) son amplias, el mayoritario "ieho" y luego el "io"; para Jehú el "ie-hu" y dos (2) para Judá, el "iehu" y el "iu". En Griego, la correspondencia es el mayoritario "io",  luego unos pocos "iu", y solo dos casos "ie". Para los sufijos en hebreo tenemos cinco (5) estilos con cuatro (4) voces distintas, el "iá", "ihu", "iahu" y "ia-hu". La correspondencia en griego se da con cuatro (4) formas, "ia", "ias", "ian" y "iou". Entre todos, las formas "ia" y "iu" son las más repetidas.

Podemos simplificar el cuadro reduciendo las variantes al agruparlas en los renglones repetidos. De ese modo para los prefijos, sabiendo de antemano que el "o" y correspondiente "w" no forma parte del tetragrama, y que la "he" hebrea es una letra espirada que los griegos no podían reproducir, llegamos al "ihu", ante lo cual tendríamos la forma "i-hu" para las tres letras. Para el caso de los sufijos, notamos que en cuatro (4) de las cinco (5) aparece "ia" y también "ias", por lo que son lo mismo, pero a su vez en tres (3) de ellas aparece también "iou", siendo a su vez el "iou" la forma única de la quinta (5ª) restante, ante lo cual los "ia" y los "iou" son equivalentes, con la diferencia de que los "iou" surgen cuando aparece la "uau". Cuando ella aparece da la forma "iahu" o "ia-hu", donde en griego suele ser "ia", "ias" o "ian", pero también "iou". Como sabemos que los nombres que terminan en "ias" y "ian" son equivalentes al "ia", sólo nos queda éste y el "iou". Por lo tanto, sin la "uau" es "ia" y con la "uau" es "iou". Dado que el "iou" griego equivale al "iu" latino, y como la "h" los griegos no podían escribir para reproducir, arribamos al "ihu". De ese modo el "i-hu" vuelve aparecer como sustrato de todos los sufijos hebreos largos, mientras que para los cortos solo es "ia" para indicar únicamente la "iod" del inefable.

De modo que en síntesis arribamos para todos a la secuencia latina "ihu" para la voz "i-hu". De hecho, el que más se repite para las distintas secuencias trilíteras en los sufijos es la forma "iou" (iu), que también aparece en dos prefijos. Para comprender su relación con "i-hu", veamos algunos ejemplos.

La vocal "a" o "e" para la forma "ia" o la "ie" puede carecer de importancia

Supongamos que el dios ahora se llama Kemós, adorado también por los moabitas, parientes de los israelitas. Ellos escribían las letras kms. (Salomón construyó un altar para este dios en reconocimiento de sus mujeres extranjeras) Imaginemos que con el tiempo adquirieran la misma condición de no pronunciarlo que los judíos, debiendo aludir al mismo con expresiones como "dios" o "señor". Aunque vieran las tres letras, k-m-s, ellos dirían "adonai" o "al" (o "el") al pronunciar audiblemente esa parte escrita. Sin embargo, en ocasiones, para generar en la mente de quienes escucharan una lectura de tales escritos religiosos el recuerdo de que su dios tiene un nombre, a fin de diferenciarlo de los demás dioses, es lo más lógico que aludieran a la primera letra del mismo, la k. Entonces dirían lo mismo que usted cuando la generó en su mente o pronunció al leer. ¿Que dijo? ¿No dijo "ka". Inmediatamente en su mente sabría a quién se refería, y usted diría "kemós", pero no audiblemente, porque existía un tabú al respecto.

Ahora bien, uno puede imaginar que con el nombre de ese dios también se formarían distintos nombres teofonos. Otros pueblos cuando formaron nombres teofonos usaban el nombre completo de su dios, pues nunca estuvieron atados a los mismos tabúes religiosos hebreos. Por ejemplo, Nabucodonosor nos viene de "nebu-kadenetsar", que los griegos escribieron "Nabou", de allí "nabu". Abednego nos viene de "abed-nebu" (siervo de Nebu). Los moabitas, cuyo dios también era Baal, al igual que los israelitas que también le adoraban, formaron igualmente nombres teofonos, como por ejemplo el nombre "Baalhanan" en 1Cro.1:49 (Baal (es) gracioso o misericordioso), similar al "iohanan" ("i(ihuh) (es) gracioso" de 1Cro.3:24, más conocido como Juan); Meribaal, de un hijo de Saúl. Otros nombres con Baal conocidos son Baalbek, Ethbaal, Esbaal, Asdrúbal y Aníbal. Los israelitas, también fueron adoradores de Molek o Milkom. Un nombre que aparece en 1 Cron.8:33 puede hacer alusión a ese dios cuando aparece מַלְכִּישׁוּעַ, esto es "malekisua", cuyo significado podría ser "mi malek salva"

No obstante hay ejemplos conocidos con el nombre de Baal abreviado, estos son por ejemplo: Jezebel y el Belcebú de los filisteos. La parte teofona es "bel", y esta sección corresponde a la composición gramatical "b-el" y significa Baal-dios, o mejor vertido como Baal-excelso, siendo este nombre (Bel) el adoptado por los caldeos como el principal dios Babilonio. Algunos estudiosos consideran los nombres "Bel" y "Baal" como atribuidos a la misma divinidad. De ese modo, el Baal Zebú de 2Rey.1:2 se convierte en el Belcebú ( beelzeboul) de Mt.10:25 y 12:24. Curiosamente la LXX para el Baal Zebub de 2Rey.1:2 lo vierte como Baal myian, recordando al Baal Meon moabita, donde en Jer.48:23 aparece la "casa" de este dios como "Bet-Meón", escrito en hebreo en la forma de בֵּית מְעוֹן, trascrito beit meon. Por lo tanto, Belcebú significaría literalmente "Baal-dios-(de las) moscas" (una traducción mejor sería: Baal-excelso-moscas). Jezebel o Jezabel, más conocido como Isabel, viene del hebreo "izebel", cuyo significado podría ser "juramento-baal-excelso". En consecuencia en estos casos, si la deducción es correcta, tendríamos un claro ejemplo del uso de la primera letra para significar el nombre de un dios.

Ahora sigamos con el ejercicio imaginario de kms. Ya habíamos visto que si la primera letra del nombre se hallaba sola diría ka. Con el tiempo, nuestros fervorosos escribas imaginarios adoradores del dios inefable kms en vez de colocar sola la letra k escrita pondrían ka, sabiendo se referían a kemós. Sería lo único que les sería permitido pronunciar, de allí que en algunos lugares apuntaran de ese modo cuando audiblemente quisieran dejar en claro a quién se referían por su nombre, el cual en su forma completa, de aparecer escrito no podía pronunciarse. Esto podría explicar porqué la forma hebrea conocida "ia" era usada principalmente en canciones religiosas. Para decir "alaben a kemós" dirían audiblemente "alalu-ka" (esto es: alaben a aquel cuyo nombre empieza con la letra k) para no decir "alalu-k", que podría malinterpretarse al escuchar esa voz. También, en vez de escribir ka, para referirse a lo mismo cuando no fuera necesario pronunciarlo habrían escrito kk, tal como ha ocurrido en manuscritos religiosos referido al dios hebreo al colocar la "iod" de estilo fenicio dos veces. Y copiando a otros pueblos, empezarían a formar nombres teofonos, pero usando solo la letra k. Para decir "mi dios (es) Kemós" pronunciarían "eli-ka". Si a ello quisieran agregarle "el mismo", para ensalzar su perpetuidad después de muchas generaciones, dirían "eli-ka-hu". Si quisieran decir "mi poder (es) Kemós, dirían "uz-i-ka". Para decir "Kemós es dios" dirían "ka-o-el"; sin embargo, gramáticamente sería mejor decir "k-o-el. La letra k, al no estar sola no necesita de la vocal "a" que la auxilie para pronunciarla. Sin embargo, seguramente habría otros que con el tiempo, descontentos con esta manera de ver "ka" y de pronunciar dirían que mejor es decir "ke-o-el", porque la "e" es la que corresponde según la secuencia del nombre inefable kemos y no la "a". De esa manera dirían que "k-o-el" sería una abreviación de "ke-o-el" cuando en realidad es todo un malentendido producto del secretismo que el tabú generó.

Los griegos, al traducir, cuando vieran "eli-ka-hu" habrían escrito "eli-kou", esto es para decir "ku", cuyo origen sería "k-hu". Habrían pasado por alto la "a" al comprender que era una letra agregada fuera del significado del nombre, y la "h" al ser una letra casi muda en la pronunciación hebrea en dicha expresión y por no tener equivalente en griego para ella, simplemente la pasarían por alto. Si apareciere en cambio "eli-ka" habrían escrito "elika", pues escribir "elik" sonaría algo incompleto. Sin embargo, no por ello el dios inefable kms  se pronunciaba  koumos, keoumos ó kamós. Era kemós.

Si quisieran decir "Kemos es salvación" dirían "ka-o-sua", o mejor "k-o-sua". Si dijeran "Kemos salva" habrían dicho "k'sua", pudiendo entender algunos que se debe pronunciar "kasua" o "kesua" al hacérsele difícil unir ambas consonantes fuertes. Al usar la vocal "a" habría partidarios de la "e" que dirían que es incorrecta porque diversos nombres teofonos están escritos con el prefijo trilítero "keo", como "ke-o-el", mientras que los partidarios de la "a" dirían que la "e" es incorrecta porque otros nombres teofonos están escritos en la forma de "eli-ka", que también aparece la forma corta del nombre como "ka" y en el cancionero pronuncian "aleluka", y algunos con prefijo en algún documento arqueológico se lee "ka-o-el" y no "ke-o-el", ante lo cual kms se debe pronunciar kamos.

Pero nada de esto, como lo habrán notado, es importante, sería una discusión estéril porque se fundamentaría en errores. Solo la letra k sería la usada para representar a su dios impronunciable

Este ejercicio imaginario nos ha servido para comprender que en realidad la parte exclusiva del tetragrama para el nombre del dios judío que estamos tratando en los nombres teofonos bien pudo ser siempre la primera letra "iod". Cuando se indicaba solo el nombre, es decir aislado de cualquier nombre teofono, preferentemente usado con mayor frecuencia en los salmos para ser entonados, se escribía la "iod" y la "he" (יה). Sin embargo no pronuncian "ihe", pues la "he" se toma muda, como si solamente existiera la "iod", agregando para ello solo la "a" para no pronunciar solo "i". ¿Porqué entonces la letra "he"? Dado que en hebreo la "iod" es pequeña y al hallarse aislada podría confundirse con una raya o un defecto en el manuscrito, uno percibe que la "he" acompañante rápidamente podía transmitír al lector de cual era su valor. Por otra parte, cuando se usaban ambas letras formando sufijo de ciertos nombres, supongo se hacía para diferenciar nombres o palabras que no incluían al nombre impronunciable, como por ejemplo entre עזי (Uzi) que solo significaría "poder mío" de  עזיה (Uziá) que significa "poder de ia", o como entre אבי (abi) que significa "padre de-mí" de אביה (Abiá) que significa "padre mío (es) ia". Ambos semejantes poseen la letra "iod" pero cada uno de ellos no contienen alusión al nombre del dios. Gracias a la letra "he" que les acompaña el lector detecta la diferencia, y a su vez, si debe transmitirlos audiblemente, cuando la pronuncia dice la "a" al final. Pero la "a" no es el sonido de la "he", sino solo compañera de la "iod" para indicar que es agregada para formar un significado distinto. Es cierto, podrían haber escrito "abii", pero cuando apareciere aislada la "iod" debía ser "ia", de allí considero que por facilismo quedó "ia" en los nombres compuestos. Y de ese modo se habrá reafirmado con más fuerza la costumbre de continuar la misma voz en forma aislada para indicar al lector la única palabra pronunciable que aludía al nombre del dios impronunciable, esto es para comunicarlo audiblemente. De lo contrario, cuando aparecía el nombre completo pronunciaban en ese caso "adonai", tal como lo siguen haciendo hoy día.

De modo que la letra "he" no se colocaba para ser pronunciada, sino para orientar mentalmente al lector, que pronunciaba solo "ia" como si la "i" estuviera sola.(En ciertos textos hebreos del NT hasta han usado solamente la letra "he" para el mismo propósito). Pero la "a" no era parte de ninguna secuencia de pronunciación del tetragrama.

Cuando aparecía la tercera letra, la "uau" (יהו), tampoco indicaba en modo alguno cómo debía de pronunciarse el tetragrama. En todos los sufijos de nombres hebreos en que aparecen los griegos vertieron "iou" (esto es el sonido IU) en la mayoría y "ia" para otros, como dando a entender que en el original probablemente dicho nombre en particular se hallaba escrito sin la "uau", diferente al TM actual. Para el nombre "judá", donde aparece como prefijo, los griegos escribieron "iou" siempre, ante lo cual vemos que dicha secuencia era para formar otra expresión, donde la "he" se pronunciaba solo aparte de la "ia", es decir "ia-hu", o de la "e" para "ie-hu" y "iehu", y también para "ihu", para significar en todas esas formas solo la voz "i-hu", esto es "i(nombre del dios inefable)-hu(el mismo). Para ciertos nombres la "he" en hebreo actual se expira con el sonido de la siguiente letra o se deja muda.

Con respecto al prefijo de todos los nombres teofonos hebreos, fueran יהו o יו , ha quedado por demás claro que solo la "iod" representa al nombre inefable pronunciable, y tanto la "he" como la "uau" se hallan con otros propósitos, a veces como parte de otro nombre (Oseas), otra acepción, o como recordatorio en el caso de la "he" y vinculativo en el caso de la "uau".

Ello significaría que tanto Josué como Jesús podrían correctamente de acuerdo a las reglas usadas para el tratamiento del nombre inefable en tiempos antiguos ser escritos para pronunciar "iaosua" y "iasua", pero que al escribir otros "ieosua" y "iesua", lo hacían movidos a rectificar algo que consideraban erróneo, para recordar que la secuencia no era "ia" sino "ie" cuando en realidad la forma más correcta, ateniéndonos que solo la primera letra era usada para indicar a quién se estaba refiriendo, sería "iosua" e "isua".

El asunto estriba, a mi entero entender, que "Yah" o "ia" (יה) no puede ser la mitad de la pronunciación del tetragrama, ni "Yeho" o "Jeho" o "iaho", "ieho", "ie-hu" ni "ia-hu" (יהו) la 3/4 parte de la pronunciación completa.

De hecho, sería totalmente impropio y mucho más sacrílego que pronunciar el nombre inefable completo pronunciar una secuencia incompleta del mismo. Cuando hemos pensado que una secuencia bilítera pronunciaba el 50% del nombre (יה, yah) y una trilítera el 75% (יהו, yeho) del mismo, se debía a confusión por falta de información. De allí que los nombres teofonos hebreos no resulten útiles para demostrar cómo se vocalizaba el tetragrama, porque debido a su condición de inefable, en primer orden nunca aparece completo como ha sido el caso de otros nombres de otros dioses, y donde aparecen ciertas secuencias como partes del tetragrama las mismas no corresponden a ninguna parte incompleta del nombre, pues solo podían pronunciar la primera letra, la "iod".

Hay quienes insisten que las formas cortas son abreviaciones del nombre, las cuales no deben coincidir al mismo sonido de la secuencia del tetragrama, tal como cuando alguien dice Beti o Liz resulta patente que no tiene parecido alguno con el nombre completo del cual proviene, Elisabet. Pero no se percatan que si el nombre inefable era prohibido pronunciarlo completo, más grave habría sido recurrir a abreviaciones hipocorísticas del mismo, perjudicando seriamente ante todos el justificativo que imponían para considerarlo inefable. Por eso, ni siquiera se puede hablar de una abreviación del nombre inefable, porque ello sería más censurable que pronunciarlo completo. Imagínese el caso con kms. Si el mismo fuera considerado tan sagrado hasta convertirlo en inefable, ¿creería correcto que alguien en público pronunciara "alabado sea kem? Si usted se dirigiera a un poderoso y temible monarca llamado "Alejandro", jamás se le ocurriría hablar de él, hacerlo en su nombre o dirigirse a él como "excelentísimo rey Ale". Piense un poco. Si el nombre completo fuera inefable, ¡cuanto más una expresión de familiaridad en público! Sonaría como a burla, como para suavizar su grandiosa posición de excelso.

Por ello, muchos enseñan que la prohibición del uso del nombre no respondía a la santidad del mismo, tan elevada que cualquier ser humano no debía pronunciarlo, más bien ese era un recurso o justificativo argumental usado para satisfacer a los gentiles, no les aplicaba a los judíos. Se explica que los judíos, después de su desgracia ocurrida con los caldeos, se resolvieron a que nunca más el nombre de su Dios fuera profanado al ser conocido y usado por extranjeros que los dominaban. Sin embargo, sea cual fuere la razón, los mismos judíos han perdido hace siglos su pronunciación, y aunque muchos aseguren una forma, solo demuestran la incertidumbre que les domina. Resultó en una enorme paradoja que nombres de antiquísimos dioses perduren todavía (Baal, Nabu, Zeus, Júpiter, Baco, Minerva; Astoret, Molech, Saturno, Dionisio, Aton; Afrodita, Artemis, etc.etc.) mientras el considerado más importante de todos por la cultura judeocristiana resulte totalmente desconocido.

Pareciera que los judíos buscaron enterrar a la eternidad su ancestral Dios ihuh y reemplazarlo con "adonai", esto es "señor", el cual paradójicamente es similar a Baal, cuyo nombre significa "señor", "dueño", "jefe", o quizás, mejor traducido como "dueño-excelso". Y así resultó y de ese modo lo practican. Si no hubiera sido por el celo religioso de distintos personajes a través de la historia  y de ciertos reformadores protestantes luego, nunca nadie se habría enterado que alguna vez en el pasado existió una tal dios judío de nombre desconocido. La propia condición de enigmático perpetuó el interés por conocerlo, y en ello los judíos dieron en el clavo. De allí que muchos aseguran que la correcta pronunciación solo la conocen ciertos judíos encargados para ello, y que el resto del mundo solo reciben incoherencias.

Aplicando el testimonio de la LXX

Si tomamos el testimonio nominal teofono de la LXX como válido, testimonio que ha sido considerado de ese modo por los primeros cristianos cuando por ejemplo copiaron tal cual diversos nombres del AT en sus escritos del NT, entonces, no solo nos indicaría que la parte teofona solo se halla relacionada con una sola letra, la "i", sino que la "he" hebrea es una letra de sonido inexistente en griego. Efectivamente, los griegos no poseían sonidos espirados, ante lo cual la "he" hebrea en el caso de los nombres vistos debía ser una consonante para formar sonidos espirados, muy similar a la "h" inglesa e hispana, aunque en América del Sur ha caído en desuso su voz.

Ahora bien, si la espiración contuviera una vocal, los griegos habrían escrito la vocal, pero ese no ha sido el caso.

Aunque los griegos tomaron la "he" fenicia para su "épsilon", eso no significaba que ambas debían sonar igual. Ellos también tomaron la "het" para su "eta", y es muy claro que nunca los fenicios ni los hebreos la usaron para reproducir la misma voz dada por los griegos. Si el sonido de la "he" hebrea hubiera sido el mismo que la "epsilon" griega (e), nunca habrían vertido la forma "iou" de יהו para los sufijos, sino que habrían escrito "ieu".  Tampoco habrían escrito "iw" en los prefijos, sino "ieo". Pero los traductores judíos al griego nunca lo hicieron.

Esto reforzaría la idea de ser una letra cuyo sonido era espirado, y la vocalización estaba indicada por la letra siguiente.

¿Y con respecto a las vocales "a" o "e" intermedias sobreentendidas? Probablemente no escribieron ninguna vocal acompañante de la "iod" porque como sabemos en la cultura judía precristiana ya existían controversias al respecto, ante lo cual en vez de adoptar una forma prefirieron escribir la que a su vez consideraron la más apropiada, esto es "i_(h)o", dejando vacante el lugar donde otros colocaban una "a" o una "e", y, por cierto, sin poder pronunciar la "he" (h).

Por otro lado, y en mi opinión, muy probablemente ahora por parte de los copistas cristianos que usaban la versión de la LXX de origen judío, alteraron un nombre del AT,  identificándolo con una forma distinta al patrón de los copistas no cristianos que les precedieron. Se trata del nombre de Josué, donde escribieron "ihsouV", esto es para decir "iesus". Ellos parece que nunca escribieron en sus escritos cristianos originales el nombre completo de su Mesías en su versión teofona, solo tenemos en algunos versos específicos de manuscritos recién a partir del IV siglo. En mi opinión solo lo incluyeron al realizar nuevas copias de la LXX en los lugares donde aparecía este nombre del AT, por su semejanza. Dado que todos los nombres hebreos con prefijo trilítero fueron vertidos en griego en la Septuaginta empezando con "io", es de esperarse que antes de la aparición del cristianismo en todas las copias de la misma estuviera escrito para Josué la forma griega "iosua" (iwsoua) y no "iesus".

La alteración del patrón teofono dispuesto por los traductores y copistas judíos antes del cristianismo es más que evidente. Con ello creo que de manera algo velada u oculta los cristianos que adoptaron la LXX  respaldaban para el nombre de Josué la forma "ieosua" y no la otra forma con la letra "ia", aunque dejaron de lado la "o" para referirse al nombre del Mesías y no del general sirviente de Mosiés.

Si bien Orígenes supuso que la "he" hebrea podría corresponder con la "eta" griega, lo más probable fue que identificara la vocal del sonido espirado de la "h" y no el reemplazo de la misma cuando escribió "iah", esto es "iae". El defendía la forma "ia" del tetragrama y no la "ie" de los judíos ni de otros copistas cristianos, pues su otra forma era "iaw" ("iao"). La "eta" griega de "ihsou" ("iesu") no podía ser la misma de Orígenes, con lo cual nos faltaría agregar para su forma "ia", la "uau" y la "he" final. De esa manera, según la opción de Orígenes llegaríamos a la forma "iaheuhe".

Sin embargo, la LXX nunca apuntó alguna indicación para pronunciar una "e" en secuencia alguna. En los sufijos dejaba en claro que no solo la "he" podría ser muda o espirada, sino que de ser espirada, su sonido se acoplaba a la letra siguiente, la que en este caso sonaba en forma de "u" al indicar "iu".

Parece evidente que Orígenes se hallaba en la disputa de si era la "a" o la "e" cuando en realidad no eran ninguna de las dos. La "omega" era sin duda la referida para los prefijos "io" que aparecen en la LXX. De allí que de acuerdo al testimonio de la LXX la forma "iao" o "ieo" carece de importancia alguna.

Ya vimos que la "o" [w griega (omega) de la ו hebrea (uau)] no formaba parte de la secuencia de voz del tetragrama, sino que, acorde a lo explicado por entendidos en gramática judía, era y sigue siendo una letra conectiva para significar "es". Por eso, de "io" solo la "i" era la letra que aludía al nombre impronunciable

A diferencia de los griegos, nosotros tenemos la letra para generar sonidos espirados, la h, aunque en Sudamérica, como en Argentina, se ha perdido la costumbre de pronunciar su voz. Pero podemos, si queremos, pronunciarla, generar un sonido espirado en conexión con la letra "uau" siguiente, la que en el tetragrama debe adoptar el otro sonido que posee cuando no se usa de modo conectivo, siendo este el de una "u".

De esa manera, con el testimonio de la LXX arribamos a "ihuh", del "iou" griego. Queda por demás claro además que la LXX no apoya en ningún momento el sonido de la "uau" como "v" de "vino" (Por ejemplo, para "david" nunca escribió "DABID" o "dabid"), ante lo cual el testimonio samaritano citado por Epifanio y Teodoreto carece de respaldo.

Ahora bien, ¿porqué motivo aparece de manera tan oculta y contradictoria la forma "ie" para el nombre de Jesús?

Pareciera a simple vista que el considerado Mesías se llamaba "iesua", con lo cual su nombre, en vez de ser "isua" habría sido conformado en armonía a la forma "ie" de parte de los partidarios judíos de antes del advenimiento del cristianismo. Esta forma, la "ie", es la que persiste hasta nuestros días en el TM.

Los copistas cristianos en realidad debieron haber escrito para el nombre de Jesús la forma "iousoua", esto es para decir "iusua" (o bien para decir iosua), según el mismo patrón de la LXX. A lo mejor no pudieron porque su Mesías fue nombrado "iesua", y de haberlo hecho habrían escrito "ieusous" para Josué (o también "ieosous") en vez de "iesous", hecho que no pudieron concretar porque, primero, se hallaban atados al tabú respecto al uso del nombre; segundo, pareciera que nunca entendieron el tratamiento que la LXX les dio a los nombres teofonos; tercero, no estaban seguros sobre la pronunciación correcta del tetragrama, hecho ya sabido como real; y cuarto, el referido se llamaba realmente Oshua (es(el que)salva, Salvador), tal como vimos al analizar el osario de Santiago. No cabe duda alguna, el nombre teofono del referido "Mesías" (Iesus a partir de Oshua) fue inventado y agregado posteriormente por los cristianos.

Acorde a lo ya visto, si lo hubieran escrito correctamente, debería aparecer en la forma de "isua", porque solo la "iod" indicaba la conexión teofona del nombre, aunque para el sirviente de Moisés debió estar escrito antes de la alteración cristiana en la forma de "iosua", pues este nombre significa "i-es-salvación" mientras que "isua" significaría "i-salva".

Si bien la "e" de la "ie" no era relevante para definir la secuencia teofona en los prefijos porque estaba claro que los judíos al verter al griego solo indicaron que usaban la "iod", resulta iluminadora hasta cierto grado de modo indirecto al insistir en el sonido de la posible secuencia del tetragrama. Este aspecto, por no corresponder, la LXX lo pasó por alto, de allí que la forma "ihuh" que de ella se desprende carece de valor alguno.

¿Era la "e" el sonido que seguía a la "iod" en el tetragrama con o después de la letra "he" hebrea?

Muy probablemente lo sea.

Comprendiendo las variantes

Resulta interesante que la LXX no translitera la forma "iah" hebrea cuando aparece por si sola en algunos pasajes, escribiendo en su lugar otra palabra. Probablemente, al ser el hebreo en parte una lengua cuya escritura contiene mensajes ideográficos, el que la LXX trascribiera "ia" podría haber inducido a error en griego, no así en hebreo, que al ser vista ambas letras o escuchada su voz comunica directamente el mensaje.

Por otra parte, los griegos otorgaron distintos sonidos a los sufijos teofonos.  Los hebreos pronuncian "ia", "iahu", "ie-hu" y "ia-hu". ¿Significaba ello que el nombre cambiaba? Uno puede creer eso al verlo escrito de distintas maneras, pero por ejemplo, para el nombre Elías tanto el nombre Eli-iá, Eliahu, Eli-hu como Eli-iá-hu corresponden al mismo nombre. Ello quiere decir que alguien llamado Eliá también podía ser llamado Eliu, Eliau o Eliiahu. De allí que no hay discordancia en la LXX al aparecer con diferentes formas sufijales. No dejan de ser equivalentes entre sí aunque unos terminen en "ia" y en otras partes en "iou".

Otro ejemplo para entender mejor este aspecto lo podemos ver aludiendo a la expresión hebrea "Adon" (אָדוֹן), tal como aparece en Isaías 1:24. Esta expresión proviene de la voz antigua "Ad" cuyo significado en asirio es "padre" y en arameo "uno" o "primero". La letra "o" y la "nun" probablemente, acorde a la manera en que son usadas con otras palabras y por la manera de traducirlo, significaría "elevado" (ver rt8 y rt4 para Elión), ante lo cual "adon" comunicaría la idea de "padre (uno)-elevado", y esa muy bien podría ser la raíz etimológica de la voz, equivaliendo a la expresión hispana de "Señor", un título honorífico usado para denotar "principal", "distinguido", "patriarca", "superior", etc.. Una forma más común de hallarlo es cuando aparece escrito en hebreo אדֹנִי, para pronunciar "adoni", sin la "uau" para indicar la "o", cuyo significado es "señór mío". Sin embargo, si se agregaba la "he" al final, ahora pasaba a indicar que el "señór mío" era el dios cuyo nombre no se podía pronunciar. Ya dejaba de ser una expresión honorífica para convertirse en un nombre personal, tal como aparece en 1Rey.1:5.

expresión TM transc. Hebr transl.sefrdt. Grg. LXX transc. Grg. fuentes
señor  אָדוֹן  adon  adon  kurioV  kyrios  Isa.1:24
señor-de-mi  אדֹנִי  adoni  adoní  kuriw, kurioV  kyrio kyrios  1Rey.1:2
Adonías אֲדֹנִיָּה  adoniiah  adoni-iá  Adwnia  adonia  1Cron.3:2
Adonías אֲדֹנִיָּה  adoniiah  adoni-iá  AdwniaV  adonias  1Rey.1:5
Adonías אֲדֹנִיָּהוּ  adoniiahu  adoni-iá-hu  Adwniou  adoniou  1Rey.1:49

Ahora bien, si a este nombre los judíos le agregaran la "uau" y escribieran "adoniahu", hemos visto que su valor era solo para expresar "i-hu", es decir, "ia-el mismo", por lo cual el significado del nombre sigue siendo idéntico, no cambia, aunque los griegos hubieran escrito el sufijo en las formas "ia" "ias", "ian", "iou" o "ious".

De hecho, para el nombre "Adonías", y con respecto a la misma persona, que fue un hijo de David, el TM presenta ambas lecturas, con sufijo "iá" y "iá-hu", y la LXX presenta tres variantes, "ia", "ias" y "iou".

En cuanto a los prefijos, en realidad la forma "ieo" sería incorrecta. La mejor forma, más que nada para pronunciar, sería "iao", pero en realidad tampoco lo es en escritura, pues solo lo es para indicar audiblemente (al leer) que la "iod" corresponde al nombre divino y no a otra cosa. Un convencionalismo para entenderse, no la forma de pronunciar el nombre.

Ello es lo que determina en gran medida que la forma "iahué" halla sido la pronunciación elegida del tetragrama, pero la forma "iehué" o mejor aún "iheué pudo ser la más apropiada, donde la "i" de la "iod" se pronuncia "iñando" la voz de la vocal "i" (como si fueran dos letras "i" seguidas).

La forma más simple "ii-hué" solo podría ser válida si no existiera la rara presencia de la letra "e" más cercana a la "iod", ante lo cual este estudio nos lleva al sonido hispano de ii-heué, o bien de ii-heua para el tetragrama.

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